Año CXXXV
 Nº 49.313
Rosario,
martes  27 de
noviembre de 2001
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Pese al recambio de autoridades en la delegación local, siguen los atrasos
El Pami Rosario cierra el año con una deuda de 13 millones de pesos
De esta suma, los policlínicos les deben a sus proveedores 8 millones, mientras que el resto corresponde a la red privada

Lucas Ameriso

El Pami local sigue sumergido en un profundo ahogo financiero. La deuda que la obra social mantiene con los prestadores de insumos médicos y hospitalarios alcanzará a fin de año los 13 millones de pesos. De este monto total, 8 millones les competen a los policlínicos Pami I y II, mientras que el resto corresponde a cápitas adeudadas a la red de sanatorios y clínicas privadas que atienden a unos 50 mil jubilados en Rosario.
Ayer por la mañana los médicos de cabecera que responden a los efectores propios dejaron de atender a los jubilados en reclamo por el pago de tres meses de sueldos atrasados (ver recuadro).
Hacia la tarde, el delegado del Instituto, Ricardo Volpintesta, recibió un millón de pesos desde el nivel central y se comprometió a abonar agosto. Pero todo hace suponer que las prestaciones médicas seguirán a los tumbos, si los fondos llegan a Rosario en cuentagotas.
El recambio de autoridades en el Pami Rosario producido hace dos semanas no trajo consigo soluciones concretas frente a las constantes amenazas de caída en los servicios médicos esenciales.
El propio Volpintesta desnudó la realidad financiera que atraviesa la obra social en Rosario, al borde del colapso prestacional.
"La deuda de los policlínicos con proveedores de insumos hospitalarios y prestadores estará en unos 8 millones de pesos al culminar el año", aseguró el funcionario a La Capital.
En rigor, los policlínicos propios arrancaron el 2001 con una deuda por incumplimiento en el pago a proveedores de 938.269 pesos, que fue pronunciándose durante todo el año debido a la carencia de fondos. Tanto el Pami I como el II no completaron aún el cobro de la cápita de junio, que cubre la asistencia médica de unos 87 mil afiliados en la ciudad.
Una situación similar se produce entre los 50 mil afiliados pertenecientes a la red privada de sanatorios y clínicas que mantienen un convenio prestacional con la obra social. Como todavía no cobraron las cápitas de junio, julio, agosto, septiembre y octubre hace semanas que mantienen un corte parcial de los servicios, y sólo atienden las urgencias médicas de los jubilados.
El monto de lo adeudado oscila, según precisó Volpintesta, en los 5.027.400 pesos. El funcionario se atajó de cualquier responsabilidad en el tema al subrayar que "el envío de fondos a los privados depende directamente del nivel central de Pami en Buenos Aires".

Una gota en el desierto
Por otro lado, el Pami Rosario recibió ayer desde la intervención federal una partida de un millón de pesos. Esta suma será destinada por la delegación IX al pago de la cápita de junio que la obra social les adeuda a unos 140 profesionales de los policlínicos propios.
"Vamos a pagarle a los médicos del servicio de ambulancias propios (CET), a los profesionales que emiten factura como prestadores del Instituto y a los médicos de cabecera", prometió Volpintesta, al reconocer que si bien estos fondos llegaron a la delegación local, recién mañana quedarán acreditados para el cobro.
Con esta misma partida, el funcionario local aseguró que "también podrán pagarse deudas con la provisión de oxígeno e insumos médicos en los hospitales propios".
Sin embargo, la situación financiera tanto en el Pami I como en el II sigue en terapia intensiva. Desde el 5 de octubre hasta la semana pasada los policlínicos no habían recibido ni un centavo desde Buenos Aires y recién se abrió el grifo con una partida de 200 mil pesos, que Volpintesta recibió a pocas horas de haber asumido en el cargo.
El titular del Pami Rosario reconoció que "por ahora se están resolviendo los temas urgentes" y afirmó haber solicitado a la intervención federal que conduce Raúl Pistorio "otros dos millones de pesos para salir de la emergencia que atraviesan los hospitales".
Volpintesta justificó su urgencia en el reclamo de dinero fresco al nivel central al considerar que de no concretarse esta nueva remesa "no se podrá seguir adelante con el funcionamiento de los centros asistenciales".
La de ayer fue una tarde agitada para Volpintesta. A su despacho desembarcó el gerente financiero de la intervención federal, Ricardo García, y junto a él revisó los números rojos de la delegación rosarina.
A su vez, el funcionario nacional dejó ayer formalmente inaugurado el proceso de reestructuración en los policlínicos. Como ya había informado La Capital, la administración del Pami I y II quedará de ahora en más bajo la órbita de la Delegación IX, a través de la Dirección de Establecimientos Hospitalarios Propios.
La misión no parece demasiado sencilla. Incluso, algunos funcionarios del Pami local creen que con esta decisión el destino del Pami local se definirá en los despachos cercanos al interventor federal, Raúl Pistorio.



Los profesionales tampoco cobran sus haberes.
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