Año CXXXV
 Nº 49.306
Rosario,
martes  20 de
noviembre de 2001
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Buscan documentación para justificar el ataque
Irak, la fase dos de Libertad Duradera
EEUU acusó a Saddam Hussein de violar el tratado de armas biológicas. El Pentágono prepara bombardeos

Washington. - El Pentágono está preparando ya los planes para bombardear del modo más devastador los centros de poder del régimen de Saddam Hussein en el marco de la campaña contra el terrorismo proclamada por la Casa Blanca. La administración Bush está reuniendo la documentación para justificar ante la opinión pública mundial la "fase dos" de la guerra iniciada el 7 de octubre con los bombardeos norteamericanos a Afganistán.
Un paso importante fue dado ayer en Ginebra donde EEUU acusó públicamente a Irak, y a otras naciones, de violar el tratado contra la producción de armas biológicas suscripto en 1972 incluso por Bagdad. El representante norteamericano John Bolton acusó al régimen de Saddam Hussein de haber "desarrollado, producido y acumulado armas biológicas" a pesar de la prohibición existente.
El presidente George Bush siempre sostuvo que las destrucciones del régimen de los talibanes y de la red Al Qaeda en Afganistán eran sólo el primer paso de una "guerra global" contra el terrorismo destinada a durar años. La atención del Pentágono, ahora que las operaciones militares en Afganistán parecen ingresar en la etapa final, está ya evolucionando hacia el próximo objetivo.
Entre los que se inclinan por un rápido ataque contra Irak sigue estando el número dos del Pentágono Paul Wolfowitz. Las agencias de investigación norteamericanas, como el FBI y la CIA, están comprometidas en el trabajo de exploración de las posibles relaciones entre la masacre del 11 de septiembre y el régimen de Saddam Hussein.
Pero los "halcones" de la administración Bush sostienen que no se necesita demostrar una relación entre Bagdad y el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono para justificar una operación militar en contra de Irak. El gobierno de Bagdad debería ser el próximo blanco en la "cruzada" proclamada por Bush porque, desde hace años, patrocina al terrorismo, porque trata de producir armas nucleares, químicas y biológicas y porque sigue rechazando el ingreso a los inspectores de Naciones Unidas.
La administración Bush no tomó aún una decisión definitiva sobre la "segunda fase" de la guerra contra el terrorismo y no la tomará hasta la caída definitiva del régimen talibán y la captura -o eliminación- del jefe de Al Qaeda, Osama Bin Laden.
Pero la influyente consejera de Seguridad nacional, Condoleezza Rice, dejó entrever, en una entrevista concedida el domingo último a la red televisiva NBC, que Saddam Hussein será casi seguramente el próximo blanco. Hablando del líder iraquí, Rice observó que "no era necesaria la masacre del 11 de septiembre para comprender que es un hombre muy peligroso que constituye una amenaza para su gente, una amenaza para la región y para nosotros porque está decidido a adquirir a cualquier costo armas para la destrucción masiva". "La guerra contra el terrorismo no comienza y no termina con Afganistán", ratificó casi contemporáneamente la portavoz del Pentágono, Victoria Clarke.
Ahora le corresponde a Bush elegir la próxima movida, pero entretanto, el Pentágono se prepara, con una ventaja respecto de Afganistán: los mapas de los centros de poder de Saddam Hussein en Irak están listos desde hace tiempo y se actualizan constantemente. (Ansa)



Saddan Hussein, otra vez en la mira de Estados Unidos.
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