Año CXXXV
 Nº 49.303
Rosario,
sábado  17 de
noviembre de 2001
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Otto Solbrig: "Necesitamos una industria biotecnológica"
El investigador señaló que la Argentina puede convertirse en un exportador de esta tecnología

Argentina necesita una industria biotecnológica". Otto Solbrig, investigador argentino que actualmente preside el Instituto Latinoamericano de la Universidad de Harvard, es un activo defensor del desarrollo de la biotecnología pero al mismo tiempo un convencido de que un elemento clave para los países que, como Argentina, la adoptaron masivamente en su producción, es "mantener un control muy estricto en materia de seguridad". El especialista, uno de los más reconocidos a nivel mundial, estuvo en Rosario invitado por Aapresid y la Bolsa de Comercio. en diálogo con La Capital se mostró escéptico respecto de la reducción de los subsidios a la agricultura y aseguró que "el agricultor argentino es el más eficiente del mundo".
-Teniendo en cuenta la gran adopción de biotecnología en Argentina, ¿qué es lo que falta para que se transforme en productora y exportadora de esa tecnología?
-La Argentina es el primer país del mundo en biotecnología. No hay ningún país que tenga una mayor proporción de biotecnología en su agricultura. También es el primer país del mundo en siembra directa. Las dos cosas van muy juntas. El Instituto Latinoamericano de Harvard, que presido y Aapresid, hemos organizado dos seminarios para promover este desarrollo. Necesitamos una industria biotecnológica argentina para no sólo exportar la soja sino la tecnología. Tenemos los técnicos, Argentina tiene gente muy capaz y lo que falta es capital. Luego falta alguien o un grupo de gente que se largue, que tenga el coraje de hacerlo.
-Es llamativo que la rapidez demostrada en la adopción de las nuevas tecnologías no se traduzca en el desarrollo de una industria propia.
-La agricultura argentina es la agricultura más eficiente del mundo. La estoy estudiando comparativamente y es más eficiente que EEUU ni hablemos de Europa y más eficiente que Brasil.Además de las mejores tierras, como no hay subsidios, el productor argentino es muy eficiente. Y se queda con más. Acabo de analizarlo y, en EEUU, el productor americano se queda con el 10% del bruto y el productor pampeano se queda con el 20 ó 30%. Por supuesto que no todos los productores, pero sí en el que está en la franja de medio para arriba. El agricultor americano, además, tiene el subsidio.
-¿Cómo se ve el sector agropecuario argentino desde Estados Unidos?
-Tengo precisamente un artículo de un productor americano que dice que está muy asustado. Lo ven como el gran competidor, porque lo es. Y eso es histórico. Argentina ha estado compitiendo siempre con EEUU porque son dos países de zona templada que producen productos similares de exportación. Y en la parte agraria vamos a seguir produciendo lo mismo.
-¿De qué forma se puede transformar la eficiencia de la que hablaba en una mayor presencia a nivel internacional?
--Los precios van a seguir bajando. Vienen bajando desde hace 150 años y van a seguir bajando porque la producción está aumentando en forma más rápida que la demanda. Hay altibajos por cuestiones climáticas y agronómicas pero la tendencia es que los precios vayan hacia abajo. También está el aumento de los rendimientos. El agricultor que producía mil kilos por hectárea ahora produce 5 mil. La única forma de aumentar un poco el precio es la calidad. Y la biotecnología nuevamente tiene esa promesa de aumentar la calidad de los aceites, las proteínas. Argentina tendría que crear un logo, destacando la producción sostenible y ecológica de la pampa, para que toda la mercadería que exporta vaya con ese sello y que todo el mundo sepa de dónde vienen.
-¿Hay una demanda que avale la creación de esa marca?
-Existe. Yo venía en el avión para acá y en una de las revistas que dan a los pasajeros había una propaganda que usaba un gaucho como logo. Era la propaganda de un restaurante brasileño en Nueva York. Nosotros tenemos que pelear ese lugar. Falta mucho marketing para la marca argentina. Y hoy es lo que hace la diferencia.
-¿La resistencia a los productos biotecnológicos en Europa está cediendo?
-Hasta ahora no hemos detectado ningún cambio pero los eventos de los últimos dos meses han "distraído" la atención sobre el tema. Es el momento que va a pasar a segundo plano. Las encuestas dicen que hay un 10 ó 15% de gente muy activa haciendo propaganda en contra de la biotecnología, hay otro 30% ó 40% que está convencida de que no hay ningún problema y el resto está que no sabe. Ese segmento está siendo bombardeada con la oposición a los transgénicos. Pero luego de los atentados del 11 de septiembre ese tema pasó a ser una trivialidad. El público cree que hoy que es secundario. De manera que va a terminar esa propaganda, y ese es el momento en el que 40% se va a comer los transgénicos y en dos años dirá: Ah, no había ningún problema.
-¿Después de los atentados la seguridad alimentaria cobra más fuerza?
-Solamente desde el punto de vista de los elementos que puedan asimilarse al bioterrorismo. No en las producciones tradicionales.
-¿Lo conforma el resultado de la cumbre de la OMC?
-La reunión que terminó armó la agenda para decidir una nueva ronda de negociaciones comerciales que va a llevar años. Lo importante es que allí esté la cuestión de los subsidios. EEUU está apoyando mucho este tema, con el grupo Cairns. Finalmente, el comercio agrícola se va a discutir pero los subsidios no se van a sacar.



El presidente del Instituto Latinamericano de Harvard.
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