Año CXXXIV
 Nº 49.269
Rosario,
domingo  14 de
octubre de 2001
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El economista dijo que la convertibilidad impide coordinar con otros países
Mario Rapoport: "Mercosur y Alca no son compatibles"
El especialista de la UBA rechaza el mecanismo de salvaguardias para compensar las diferencias cambiarias

El economista Mario Rapoport, director del Instituto de Investigaciones en Historia Económica y Social de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), opinó ayer que "el Mercosur no es compatible con el Alca", y rechazó las salvaguardias como mecanismo de regulación de las disparidades cambiarias entre Argentina y Brasil.
Rapoport diagnosticó que "es la convertibilidad lo que hace imposible coordinar con otros países", tras recomendar para el bloque la mantención del arancel externo común (AEC).
-¿Cree que hay una campaña contra el Mercosur, o intereses que apuestan a su ruptura?
-Relativamente, los que podrían beneficiarse son los que no están tan interesados en el Mercosur, como las empresas privatizadas trasnacionales o los acreedores externos. Pero también están los sectores que apostarían más al Alca, vinculados a intereses económicos de Estados Unidos, que no sé si están interesados en la desintegración del Mercosur en un futuro inmediato, pero sí en uno más mediato.
Yo pienso que en la medida en que el Alca puede ser incompatible con el Mercosur en el mediano plazo, evidentemente hay sectores que pujarían por desestructurar el Mercosur para llevar agua al molino del Alca. No son dos proyectos a mi juicio demasiado compatibles tal como se plantean actualmente, porque la iniciativa de liberar el comercio en América choca con el arancel externo común.
-¿Qué consecuencias tendría retrotraer el bloque a una zona de libre comercio, eliminando el AEC, como ha venido planteando parte de la conducción económica?
-Sería un retroceso, porque lo que practican los países más desarrollados son políticas proteccionistas y no liberales. El hecho de que Estados Unidos tenga tarifas más bajas no significa que no tenga barreras no arancelarias con efectos de protección todavía más importantes que una tarifa. Y lo mismo pasa con la Unión Europea: ellos lo llaman defensa del mercado interno, y hasta del medio ambiente, pero nosotros tenemos que tener en claro que tenemos que defender nuestras industrias y productos, para lo cual la forma más viable es haciéndolo a través del Mercosur, manteniendo el AEC.
-¿A qué atribuye la falta de definiciones y la postergación por quince días de la negociación de las medidas bilaterales?
-Yo diría que está muy vinculada a la situación política argentina, que está esperando el resultado de las elecciones y viendo qué repercusiones tiene sobre el nivel del riesgo país, y sobre todo si produce cambios en la conducción económica.
-La solución de las salvaguardias que se acordó en San Pablo el martes fue muy criticada tanto en Brasil como en Argentina. ¿Hay alguna otra alternativa para resolver los desequilibrios?
-La única posible es una coordinación de las políticas cambiarias, y esa solución no se puede dar en convertibilidad. Evidentemente la diferencia cambiaria abismal entre los dos países produce los problemas que ha traído la devaluación brasileña. Pero no es culpa sólo de su devaluación, sino también de la política cambiaria argentina: la convertibilidad en Argentina trae una inflexibilidad que hace imposible coordinar con otros países. La compatibilidad tiene que ver con dos países, no con uno sólo, y si hay que ir hacia algo común hay que flexibilizar del lado argentino y ajustar del lado brasileño.
-Y si ambas partes tienen que ceder ¿Por qué deberían aceptar los industriales de Brasil una mayor protección para la producción argentina, con la balanza comercial tan inclinada hacia este lado?
-Bueno, eso es lo que justamente lo que plantean, cuando dicen que están haciendo un sacrificio en esto y que están haciendo concesiones. Obviamente, los industriales argentinos parecen plantear lo mismo, pero yo creo que esto ya no depende de las salvaguardias o de los industriales en sí, sino de las políticas macroeconómicas en cada uno de los dos países. El tema central es que tanto para Argentina como para Brasil el Mercosur es fundamental: para nuestro país representa cerca de un tercio del comercio exterior total, de importaciones y exportaciones, y para ellos es una proporción importante también, lo cual no puede barrerse de un plumazo. Y además es lo único real que hay, porque el Alca todavía no puede ni siquiera plantearse.
-¿Hacia qué otros mercados podría expandirse el bloque?
-Bueno, si en futuros acuerdos hubiera un Mercosur ampliado a Chile, Bolivia, o al Pacto Andino en general, y este llegara a representar un 70 por ciento del comercio argentino o brasileño, como lo hace la UE para sus países miembro, estaríamos hablando de un verdadero mercado interno ampliado. Pero igual estamos tratando de ampliar mercados, y por otro lado lo estamos reduciendo con las políticas implementadas en el país. Lo primero que tenemos que hacer es reactivar nuestro propio mercado interno e incluir nuevamente a los 15 millones de personas que están afuera, con políticas activas.
-¿Abre alguna perspectiva alentadora el anuncio de que se podría ir conjuntamente a renegociar las deudas de los dos Estados?
-Es una vieja aspiración, de distintos momentos de endeudamiento externo de las países latinoamericanos, que habría sido muy oportuna de haberse hecho en el pasado. De todos modos, pienso que es algo a lo que se debería marchar, pero coordinando antes otro tipo de cuestiones. No es lo mismo que un deudor solo plantee una renegociación, a que lo hagan varios, e importantes. Lo que pasa es que los tiempos también son diferentes, porque Argentina, sobre todo hoy en día, está mucho más expuesta. (Télam)



Mario Rapport, partidario del Mercosur antes que del Alca.
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