Año CXXXIV
 Nº 49.267
Rosario,
viernes  12 de
octubre de 2001
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El especialista hindú habló en El Círculo
La búsqueda espiritual reunió a 300 seguidores del médico Deepak Chopra
Invitó a modificar el mundo a partir del cambio personal

Laura Vilches

"Porque estoy en una búsqueda espiritual". "Porque quiero sacarme la energía negativa que hace que me haga problema por cosas que no valen la pena". "Porque la vida es mucho más que lo material". Por todos y cada uno de esos motivos, y tantos otros, 300 personas pagaron ayer una entrada de entre 30 y 70 pesos para escuchar en el teatro El Círculo al médico de origen hindú, Deepak Chopra.
El auditorio fue de lo más variado: empleados, psicólogos cognitivos, gestálticos y holísticos; psiquiatras; médicos; abogados y amas de casa. Cada alma fue a meditar y a escuchar la conferencia "Las siete leyes espirituales del éxito", título homólogo de uno de los 27 libros de Chopra que, traducidos en 30 idiomas, se venden como pan caliente entre los amantes y simpatizantes de la Nueva Era de todo el mundo.
Chopra es un endocrinólogo que desde su centro de trabajo ubicado en La Jolla (California), donde acuden los más variados personajes del jet set internacional, expande métodos no convencionales de medicina conocida como Ayurveda. Combina teorías modernas de la física cuántica con la sabiduría de las culturas antiguas. Para él la salud es un estado holístico donde se integran cuerpo, mente y espíritu. Y, desde esa lógica, pone en práctica métodos para restablecer la capacidad curativa de la mente, terapias de desintoxicación corporal, curación por sonido, aromas y música, que acompaña con una alimentación acorde con las necesidades fisiológicas de cada persona.
La fisonomía de la gente que divulga los temas espirituales nada tiene que ver con Chopra. Sale vistiendo zapatos y traje negro de cuello alto, con aires de conocer las pasarelas de la alta costura. Camina incesante de un lado al otro del escenario con las manos en los bolsillos, que sacará de vez en cuando para mirar su reloj o para tomar una cala de un jarrón y explicar a su público qué es la percepción humana. "Quiero que se vayan de este encuentro con el compromiso de hacer de su pensamiento, palabra y acción una nutrición para el ambiente. No podemos echarle la culpa a los políticos corruptos, al estrés, a nuestro jefe o a nuestra pareja de que no podemos ser mejores. Vos sos el mundo y cuando te transformás, el mundo se transforma", dijo luego en un momento, cuando ya había dejado atrás la alusión a la "herida colectiva" que provocó el atentado terrorista a las Torres Gemelas, del 11 de septiembre pasado, en Nueva York.

Público fiel
La meditación previa al encuentro la dirigió la educadora y terapeuta corporal Liliana Venerucci. Ella, quien se enorgullese de ser discípula de Chopra, dice que él anda trajeado rompiendo el prototipo de la túnica y el andar descalzo porque "no hay que ir al Himalaya para bucear en lo espiritual, sino que hay que vivir el aquí y el ahora".
Martín y Maximiliano Baclini son hermanos, y tienen 18 y 20 años, respectivamente. Siguen a Chopra desde hace años porque según dicen "te da soluciones y paz interior". José María Costanti es médico obstetra y asegura que los aportes de Chopra alimentan su búsqueda personal y su trabajo profesional basado en la hipnosis y la relajación.
Javier Unggaro es peluquero y tiene 25 años. Sostiene que Chopra lo convirtió en mejor persona. Viviana Pereyra es abogada. Durante la meditación no sólo cerró los ojos como el resto del público. Se masajeó constantemente la sien. "Con Chopra logré la tranquilidad, ahora sólo me queda un pecado: dejar el pucho".



Chopra es un endocrinólogo de origen hindú.
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