Año CXXXIV
 Nº 49.241
Rosario,
domingo  16 de
septiembre de 2001
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El atentado. Los estadounidenses se preparan para vengar a sus muertos
Bush promete buscar a Bin Laden y sacarlo de "su madriguera"
El mandatario dijo que habrá una respuesta militar amplia, arrasadora y sostenida contra el terrorismo

Washington. - El gobierno de EEUU anunció ayer que alrededor de 50.000 efectivos de la reserva de las fuerzas armadas comenzarán a movilizarse a partir de mañana, mientras el país se prepara para una guerra que "no será breve" y sobre la cual pesan numerosos interrogantes. El presidente de EEUU, George W. Bush, dijo en su mensaje sabatino radial, que el país "está en guerra" y pidió a sus compatriotas "paciencia" mientras se tejen las alianzas internacionales para lanzar un probable ataque sobre Afganistán.
El mandatario dijo que su gobierno encontrará a los responsables por los atentados del martes, "los vamos a sacar de sus madrigueras, los vamos a aprehender cuando estén tratando de escapar y los vamos a llevar ante la Justicia". Antes de ingresar a la reunión del consejo de seguridad nacional, Bush prometió "una campaña arrasadora, sostenida y efectiva" contra quienes estén detrás de los atentados, mientras trabajadores de rescate seguían levantando escombros en busca de personas que murieron cuando las Torres Gemelas se desplomaron en Nueva York.
Al tiempo que los vientos de guerra se fortalecían, Bush dijo por primera vez que Osama Bin Laden, exiliado en Afganistán bajo la protección del movimiento talibán, es uno de los principales sospechosos de los ataques y que si el extremista islámico piensa que puede esconderse, "está muy equivocado". De Bin Laden, Bush dijo: "El es lo que llamaríamos uno de los principales sospechosos". "Y si él piensa que puede esconderse, está muy equivocado".
Los intransigentes talibanes que gobiernan Afganistán, mientras tanto, amenazaron ayer con llevar a cabo una "guerra santa" contra cualquiera que ayude a Washington a lanzar ataques contra su país.
Al referirse a los atentados, Bush utilizó en su programa radial semanal un lenguaje fuerte y reiteró que aquellos que decidieron hacer la guerra a EEUU "escogieron su propia destrucción". "Estamos planeando una campaña amplia y sostenida para dar seguridad a nuestro país y para erradicar totalmente el demonio del terrorismo, y estamos decididos a conseguir el fin de este conflicto", dijo. "Yo no me conformo con un acto simbólico. Nuestra respuesta será fuerte, sostenida y efectiva. Tenemos mucho que hacer y mucho que pedirle al pueblo estadounidense. Le pediremos tener paciencia, porque el conflicto no será corto", dijo Bush. "Ustedes pedirán solución, pero el conflicto no será fácil. Les pediremos que sean fuertes porque alcanzar la victoria podría ser prolongado".
La campaña militar que se apresta a iniciar EEUU contra el terrorismo internacional y los países que lo apoyan no es "una guerra como cualquier otra". Se sabe que no habrá una victoria rápida. Y que el poder de las armas será sólo una parte, aunque, según lo definiera el secretario de Estado Colin Powell, "ciertamente es una opción".

Pakistán a bordo
EEUU está realizando esfuerzos para conseguir el apoyo internacional de su futura campaña militar. Colin Powell dijo en Camp David que Pakistán acordó ayudar a EEUU "en lo que sea necesario" para lidiar con su vecino Afganistán. Entre otras cosas, Washington pidió a Pakistán autorización para que aviones militares de EEUU sobrevuelen el espacio aéreo de esa nación. "Mostramos a los gobernantes de Pakistán una lista específica de temas y asuntos vitales para su cooperación y ellos estuvieron de acuerdo", dijo Powell.
El secretario de Estado dijo que quería "agradecer al presidente y el pueblo de Pakistán por el apoyo que ofrecieron y por su interés en ayudarnos en lo que sea necesario en esa parte del mundo". Cuando se le pidió que ampliara sus declaraciones, Powell dijo que Pakistán acordó ceder a todos los pedidos de EEUU. "El gobierno de Pakistán fue muy amigable y nosotros se lo agradecemos".

La Delta Force está lista
En tanto se decide si capturan o matan a Bin Laden, la Delta Force, las Fuerzas Especiales norteamericanas, están listas para entrar en acción. Para los miembros de la Special Operation Forces el preaviso de que entrarán en acción se conoció el mismo martes tras los atentados. Las Fuerzas especiales están integradas por la elite de las fuerzas armadas norteamericanas: el ejército tiene a los Ranger, la marina a los Seal y la aviación sus unidades especiales. Fueron creadas en los años 60 por el presidente John F. Kennedy, preocupado por la proliferación de los regímenes marxistas en América latina.
Pero el uso de estas fuerzas superespecializadas se extendió bien pronto a una amplia gama de operaciones, casi siempre muy arriesgadas. arte de estas Fuerzas especiales operan en unidades clandestinas (unas 5.000 personas) empeñadas en acciones secretas en todo el planeta: las famosas Unidades de Misiones Especiales.
La elite de estas fuerzas secretas está compuesta por la legendaria Delta Force, la unidad especializada en la lucha contra el terrorismo. Seguramente los temidos soldados de la Delta Force tendrán la tarea más peligrosa, la de castigar al terrorista Bin Laden, cuya captura o muerte se ha vuelto esta semana prioridad absoluta de la administración Bush. Creada en 1977 sobre el modelo de las SAS británicas, la Delta Force tiene su cuartel general en Fort Bragg, Carolina del Norte.
La naturaleza de este cuerpo altamente especializado en "misiones imposibles" es tan secreta que el Pentágono rechaza a menudo admitir la existencia y mucho menos dar detalles.

Ataque por tierra
Según el portavoz presidencial Ari Fleischer, Bush no descartó recurrir a tropas terrestres en respuesta a los atentados. Al ser consultado acerca de las declaraciones de Bush sobre el despliegue de tropas, Fleischer respondió que "el presidente prepara al público para todas las eventualidades" y agregó: "El presidente no descarta nada". Bush, que autorizó al Pentágono a llamar a 50.000 reservistas, dijo que tiene un mensaje para "quienquiera que use el uniforme: Prepárense. Estados Unidos hará lo que sea para ganar esta guerra". Según una reciente encuesta del diario The Washington Post y del programa televisivo ABC News el índice de aprobación al presidente Bush subió a un 55 por ciento, mientras un sondeo del programa CBS News señaló una aprobación al mandatario de 72 por ciento contra el 50 por ciento que obtuvo dos semanas atrás.
En tanto, el gobierno reiteró ayer que cooperará en la eventual conformación de un frente internacional liderado por EEUU contra el terrorismo, aunque en una encuesta la mayor parte de los argentinos se opone a que este país participe de represalias militares. "La Argentina no puede ser neutral ni indiferente", dijo el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini, mientras que el presidente Fernando de la Rúa señaló que su gobierno "está dispuesto a llevar todas las acciones que sean necesarias para terminar con el terrorismo".
Rodríguez Giavarini y De la Rúa hablaron por separado con la prensa, al igual que lo hizo el subsecretario de Comunicación Juan Baylac, quien dijo que el gobierno resolvió "cooperar con todo lo que esté su alcance a los efectos de dar batallas al terrorismo internacional". Según una encuesta, el 74,6 por ciento de los argentinos rechaza en forma terminante que el país se sume a una intervención militar contra los responsables de los ataques. El 25,4 lo aprueba. Al parecer, los encuestados temen que Argentina sea objeto de represalias posteriores.
La última vez que tropas argentinas se unieron a una fuerza militar fue en 1990, cuando el entonces presidente Carlos Menem decidió sumarse a los EEUU y sus aliados en la denominada "Guerra del Golfo" contra Irak.

Episodios de intolerancia
En tanto, los episodios de intolerancia hacia musulmanes y árabes-norteamericanos luego de los ataques terroristas contra Nueva York y Washington continúan en todo el país. En Bridgeview, Illinois, la policía intervino para rechazar a unas 300 personas que marchaban hacia una mezquita. En Evansville, Indiana, un hombre chocó su automóvil contra un centro islámico, bajo de la máquina y rompió los vidrios del edificio con sus puños.
Un artefacto incendiario explotó en una mezquita en Denton, Texas. En Seattle la policía arresto a un hombre mientras intentaba prender fuego a una mezquita. En Lynnwood, siempre en el estado de Washington, la pared de otra mezquita fue embadurnada de negro.
En Los Angeles fueron denunciados 11 episodios de intolerancia, algunos de ellos con el uso de armas de fuego. (AP, Ansa y Reuters)



La bandera de los bomberos sobre American Express.
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