Año CXXXIV
 Nº 49.227
Rosario,
domingo  02 de
septiembre de 2001
Min 8º
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El viaje del lector
Reino Unido: En tierras lejanas

Cuando pienso en la típica mística inglesa, una sensación de misterio invade mi mente. Nombres como Sherlock Holmes, Agatha Christie, C. S. Lewis, J.R.R. Tolkien, no hacen más que confirmarlo.
El cielo constantemente nublado, el frío del viento y la tenue llovizna hacen que su gente sea más reservada. La infraestructura de sus calles no es como la nuestra -en forma de damero- sino bastante desigual. Los frentes de las edificaciones hacen que el visitante se sitúe en tiempos lejanos que provocan el olvido del presente.
En medio de los paisajes irlandeses los problemas cotidianos pasan a un segundo plano y la belleza de la naturaleza toma la posta al contemplar los extensos campos verdes y los acantilados que rompen la llanura, hundiendo sus pies en la profundidad del océano. Escudriñar estos cuadros lleva al visitante a un encuentro más profundo con su propio ser.
Aterrizamos en Irlanda. Llegamos más de 40 chicos para realizar un viaje de intercambio y estudiar inglés, organizado por el colegio Los Arroyos. Luego de vivir un mes entre irlandeses, de compartir las costumbres familiares, las aulas y los deportes, descubrí personas maravillosas y muy amigables. Al finalizar el curso partimos rumbo a Londres. Conocimos la famosa torre y recorrimos el Trafalgar Square, un parque de una manzana con un gran león en el centro, desde donde emanan abundantes chorros de agua.
En esa gran ciudad cosmopolita donde se ven personas de todos los continentes, visitamos el museo de cera. Allí me impactó la figura de Pavarotti, el Papa, Indiana Jones y Lady Di. No perdí oportunidad de sacarme fotos con estas personalidades que parecían cobrar vida.
En el Imperial War Museum se pueden ver representados los armamentos que utilizaron los ingleses en la Segunda Guerra Mundial. Tanques grandes como un camión, color verde como en las películas. Fue impresionante verlos tan cerca.
La Torre de Londres es un sitio muy especial. A su vez, el Palacio de Buckingham, una gran construcción antigua muy bien conservada cuenta miles de años de historia del país.
No se puede pasar por Londres sin disfrutar de una función del musical "Phantom of the Opera", una obra de Shakespeare. Allí nos sorprendió encontrar en cada butaca un par de binoculares. Al inicio de la función pensé que me iba a aburrir, pero fue excelente, desde la música hasta los efectos especiales, en un inglés súper claro, junto con una admirable actuación.
Con respecto a los ingleses nos parecieron fríos y nada amigables, como sí se mostraron los irlandeses.

Pequeña ciudad de grandes
Luego de conocer Londres subimos al tren y fuimos hasta Liverpool, una pequeña ciudad, cuna de los inolvidables Beatles. Ellos la hicieron famosa. Allí hay un museo dedicado al grupo donde se ven las guitarras y hasta el piano de cola blanco que usó John Lennon para tocar "Imagine". En otra sala, donde suena el tema "Yellow Submarine", está representado el submarino amarillo.
En esa pequeña ciudad se puede ver la catedral anglicana, una iglesia evangélica muy impactante, echa de ladrillos vistos que se destaca en la ciudad y que se ve desde todos los lugares.
Otro punto del recorrido que quiero destacar es Edimburgo, en Escocia. Allí se combina a la perfección lo antiguo con lo moderno. El castillo de Edimburgo, es una de las reliquias que custodia la ciudad. Es uno de los más grandes y hermosos de todo el Reino Unido porque está construido al filo de un acantilado. En su interior se pueden ver objetos y cuadros de la época, la indumentaria de aquellos años y grandes paredes rodeadas por un jardín lleno de flores amarillas.
Junto con el conocimiento de estas ciudades, con tantos siglos de historia, no puedo dejar de decir que lo más enriquecedor del viaje fue la experiencia de hacerlo con tantos amigos. Estando tan lejos se creó entre nosotros un fuerte lazo, éramos una familia. Además, la experiencia de estar lejos permite descubrir las grandes riquezas de nuestro país, y nos dimos cuenta de que el trato con la gente es muy distinto. Se extraña la verdulería, el saludo del carnicero, la vida social de los clubes... Aunque en el país todo sea más desorganizado, no se cambian estos valores tan ricos, que nos hacen sentir "en casa".
Pablo Daniel Favarel



El castillo de Edimburgo es uno de los más grandes.
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