Año CXXXIV
 Nº 49.227
Rosario,
domingo  02 de
septiembre de 2001
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Cuatro estrenos más de cine en la mira de Escenario

El escandaloso y conmovedor filme de Barbet Schroeder, "La virgen de los sicarios"; el drama dirigido por Marleen Gorris, "Alexander y Natalia"; la comedia "Brillo de luna"; y la película protagonizada por Pierce Brosnan y Geoffrey Rush, "El sastre de Panamá", los otros cuatro estrenos de esta semana en los cines de Rosario en la mira de Escenario. El otro fue "Cabeza de tigre"

"La virgen de los sicarios"
"La virgen de los sicarios" es una película escandalosa y conmovedora. Es una conjunción difícil de lograr, pero el filme de Barbet Schroeder sale magistralmente airoso. Es escandalosa porque provoca la risa con las muertes bárbaras de los adolescentes en las calles de Medellín. Es conmovedora porque el relato de la historia de amor impacta tanto como la violencia que se vive en una ciudad sitiada por las fuerzas del narcotráfico.
La película cuenta el regreso de un escritor de prestigio a su ciudad natal. El hombre siente que ha vuelto para morir y no espera ya nada, pero entonces conoce a un muchacho en un burdel masculino. El chico pertenecía a un cartel que ha sido desbaratado. Sus enemigos -otros adolescentes como él- lo buscan para matarlo. En compañía del joven, el escritor descubre que en Medellín la vida no vale nada y esto, de alguna manera, lo corre de su postura de descreimiento. Lo que pasa en las calles es tan fuerte, tan violentamente real, que su esplín resulta un juego de chicos, el balbuceo de un bebé enfrentado al estallido de la muerte por doquier.
Con una soberbia interpretación de Germán Jaramillo, "La virgen de los sicarios" está relatada como un diario íntimo, donde la voz del escritor muestra que la belleza a veces se construye con materiales trágicos y que, en esos casos, suele ser inolvidable, como un rayo en pleno pecho.
Cal: 5 estrellas.
F. T.

"Alexander y Natalia"
"Alexander y Natalia" cuenta una historia de amor, pero el encasillamiento en el rubro "filme romántico" puede quedarle chico. La bella producción de Marleen Gorris es también una indagación sin psicologismos en la personalidad de un ser incapaz de arrojar miradas apasionadas sobre dos objetos de amor a la vez.
A Alexander Luzhin (John Turturro), la vida le ofreció una peligrosa salida al drama de una infancia sin amor: el ajedrez.
Considerado niño prodigio, cuando en realidad su talento se agigantaba sólo ante un tablero, la muerte de su madre, el abandono de su familia y la inescrupulosidad de un cazador de talentos hicieron que con los años caminara por el borde del autismo, del que sólo salía frente a una reina o un alfil, en las primeras décadas del siglo pasado. Alexander es un niño, para el cual todo lo bello que descubre le debe pertenecer. Su mundo está hecho de cifras y jugadas geniales. Es por eso que apenas ve a Natalia, la pide en matrimonio.
Natalia (Emily Watson), en una actuación adecuada, es un oveja negra. Es hija de ricos rusos exiliados ante el avance comunista, con una hipócrita madre que pretende "colocar bien a la nena". Cuando encuentra al ajedrecista en el hotel donde se desarrollará un torneo internacional italiano -por el que se pasea otro pretendiente y jóvenes fascistas- Natalia deja que aflore su condición de imán para personajes poco habituales y se instale el drama. Lo mejor de este muy buen relato -que esquiva cómodamente cualquier riesgo de monotonía- es la actuación de John Turturro.
Cal: 4 estrellas.
U.G.M.

"Brillo de luna"
"Brillo de luna" narra una pequeña tragedia personal en tono de comedia, en el cual se filtran la tradición y la cultura del país de origen, Tadjikistán, una república de la ex URSS. El filme ofrece una singular visión de un conflicto reiterado como es el de una mujer que busca al hombre que la abandonó después de embarazarla.
El director transformó un relato bastante común gracias a la inclusión de elementos absurdos, narrados en el marco del realismo mágico. La protagonista es una chica de 18 años que sueña con ser estrella de cine. Después del frustrado intento de ver una obra de teatro, queda a la deriva en un pequeño pueblo.
En la oscuridad, es seducida por alguien que le dice ser uno de los actores de la obra que no pudo ver. Al poco tiempo la chica se ve obligada a confesarle a su padre que espera un hijo. Después de la previsible reacción, y hartos de los insultos que ella recibe en el pueblo, salen en busca del hombre para remediar la deshonra familiar. Después de una larga búsqueda, las cosas parecen encauzarse cuando un embaucador se enamora de ella, pero el día del casamiento un toro cae desde un avión y mata al novio y a su padre.
Lo inverosímil se resuelve mágicamente, en escenas que recuerdan "Underground", de Emir Kusturica. En ambos casos y ante la imposibilidad de resolución racional de los conflictos, el uso de la metáfora distancia a los personajes de un destino miserable.
Cal: 3 estrellas.
R.B.

"El sastre de Panamá"
En el cine las fórmulas no siempre dan buen resultado. A priori "El sastre de Panamá" tenía una interesante combinación para gustar: una gran novela, un gran actor (Geoffrey Rush) y un gran director. Pero estas tres grandezas apenas alcanzaron para hacer un filme mediocre, algo aburrido y que despierta más la curiosidad por la belleza turística de Panamá que por la trama.
Geoffrey Rush interpreta a Harry Pendel, un sastre que atiende a lo más selecto de la sociedad panameña, que se caracteriza por su dudosa reputación. Por esos contactos es reclutado por un espía inglés para que informe sobre las cuestiones del Canal, que en poco tiempo dejará de estar en manos de Estados Unidos.
Pendel está acorralado. Debe dinero, compró con la herencia de su mujer un campo, hipotecó su sastrería y un banquero quiere hundirlo. El dinero fresco del espionaje le viene bien y entonces aplica sus grandes dotes de fabulador al negocio de producir información confidencial. Pendel se inventa un mundo donde todo es peligro y negociación, y la inteligencia británica le cree.
Al principio, este planteo de la historia convence, sin embargo después cae en la obviedad y en el conformismo para el público. El conformismo se comprueba cuando se llega al final y se advierte que el planteo original de John Le Carré, en cuya novela se basa la película, ha sufrido importantes modificaciones (aprobadas, eso sí, por el propio novelista). Estas modificaciones cambian el eje moral de la historia y, entre otros aspectos, sirven para estropear la película.
Cal: 2 estrellas.
F.T.



Turturro y Emily Watson, en "Alexander y Natalia".
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