Año CXXXIV
 Nº 49.211
Rosario,
viernes  17 de
agosto de 2001
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Caso Liliana Tallarico
Una pericia favorece al imputado por un crimen
Es el ex marido de la bailarina asesinada en febrero de 1994 e inculpado por la hija de la víctima

La Plata.- La sangre hallada en sábanas del departamento en el que fue asesinada Liliana Tallarico en 1994 no pertenece a José Luis Jara, ex marido de la bailarina e imputado por el crimen, según el resultado de un peritaje que favoreció al acusado.
Esas sábanas fueron utilizadas el día del crimen por la hija de Tallarico, Valeria Jara, para escapar del departamento en el que quedó encerrada después de que fue asesinada su madre.
Fuentes del juzgado de transición a cargo de Horacio Nardo, explicaron que "los análisis realizados en las dos manchas de sangre que presentaba una de las sábanas eran de la hija de la bailarina, y no de su padre".
La sangre no pertenecía al grupo del imputado Jara, detenido seis meses atrás luego de que su hija lo acusó del asesinato de su madre, presuntamente después de haber superado un bloqueo amnésico.
La justicia, por falta de fondos, no pudo realizar aún un estudio de ADN a los restos hallados en el dispositivo intrauterino de Tallarico, y a restos de uña y cabellos hallados en el departamento.
Desde su detención, Jara sostuvo que su hija Valeria, hoy de 18 años, "está loca", y su abogado defensor opinó que la declaración de la chica "es inhábil y carece de credibilidad".
El asesinato de Tallarico ocurrió el 4 de febrero de 1994 en el octavo piso de un edificio de la ciudad de La Plata. La bailarina fue prácticamente degollada, con un corte en forma de v que le hizo el asesino en su cuello.
Cuando fue cometido el crimen, Valeria Jara -entonces de 11 años- quedó encerrada en una habitación contigua a la de su madre y escuchó cuando la bailarina le pidió que no saliera del dormitorio. Más tarde, Valeria escapó de su habitación por la ventana, desde donde se descolgó con una soga hecha con sábanas anudadas. Este hecho siempre despertó dudas en los peritos, para quienes resultó difícil de creer que una niña pequeña pudiera hacer esa clase de nudos.
En un principio, la chica involucró en el caso a la pareja de su madre, el director del Ballet Brandsen, Oscar Murillo, quien esa noche cenó en el departamento de Tallarico, pero el bailarín luego fue sobreseído provisoriamente por la justicia.


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