Año CXXXIV
 Nº 49.199
Rosario,
domingo  05 de
agosto de 2001
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Ascochinga: La preferida del general
En el corazón de las sierras de Córdoba se encuentra la estancia La Paz, un paraíso para descansar, otrora propiedad de Julio A. Roca

En Ascochinga, sierras de Córdoba, con un predio de 2.000 hectáreas de campo, se levanta La Paz, estancia que fuera propiedad del dos veces presidente de la Nación, Julio A. Roca. Su parque diseñado por Charles Thaye, el lago y el clima especial, la hicieron su preferida. Hoy allí se pueden vivir momentos de placer y disfrutar de un servicio de hotelería de excelencia.
El ingreso a la estancia es a través de un moderno y automático portón de rejas. A través de una avenida bordeada de tipas se llega a un lago con varias islas, rodeados de árboles centenarios, sabiamente agrupados. Altos cipreses, verdes coníferas, acacias, álamos y plátanos, asiáticos morera y alcanfor alternan con robles americanos, castaños y magnolias. No hay dudas que La Paz ha conservado el buen gusto y la elegancia de otras épocas.
Las quietas aguas del lago y la serenidad que surge de la perfecta fusión de la naturaleza, emanan señorío. Frente a la estancia y al lago, se yergue un antiguo árbol, dos veces centenario considerado el símbolo del lugar: un timbó, pacará u "oreja de negro". Alto, abarcador, con su gran tronco y ramas, parece abrazar el pasado y el futuro de La Paz, permitiendo que otras generaciones de argentinos conozcan la tradición histórica.
En la estancia inundada de belleza y de historia se reunían el general Roca con otros personajes célebres y algunos integrantes de la constructiva Generación del 80.
La casa que ofreció toda su comodidad a los próceres nacionales ahora recibe a los ocasionales huéspedes con los servicios de un hotel internacional. La estancia posee 25 habitaciones con baño privado, calefacción, teléfono, room service, salón de juegos, bar, espacio de usos múltiples y atención personalizada.
La Paz dispone de confortables instalaciones para disfrutar a pleno del tiempo libre, con paseos a caballo, recorridos en carruaje de época, polo, golf, tenis, natación, paseos en bote por el lago, actividades rurales y travesías en cuatro por cuatro.
Actualmente la estancia tiene su propio restaurante internacional, que permanece abierto todo el año. En su mesa se pueden degustar los sabores del mundo, además de la típica parrillada y los mejores platos criollos.

Circuitos del norte
El norte cordobés se caracteriza no solamente por su belleza paisajística, sino también por su contenido histórico y cultural. Esta zona fue paso obligado, a través del Camino Real, de las caravanas que bajaban con oro y plata desde Potosí hacia Buenos Aires. La región adquirió protagonismo por la cría de mulas destinadas al transporte del precioso mineral.
Este también fue el lugar elegido por la orden jesuita para desarrollar su tarea evangelizadora y la formación de novicios, lo que motivó la creación de una cantidad de estancias proclamadas Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco.
Teniendo como base la estancia se pueden visitar otros destinos de la provincia, destacados por su belleza paisajística y de fácil acceso.
* Ascochinga: está a 4 kilómetros de La Paz. Se puede visitar la iglesia, la cancha de golf, el antiguo hotel de Los Arguello y el cerro La Cruz.
* Tres Cascadas: se encuentra a 11 kilómetros de la estancia. Es un sitio ideal para los amantes del trekking. Luego de dos mil metros de caminata por senderos de escasa dificultad se arriba a tres saltos de agua sobre el río Ascochinga, donde se puede gozar de un hidromasaje natural y disfrutar de ollas profundas de agua cristalina.
* Santa Catalina: de La Paz la separan 18 kilómetros. Tanto la Iglesia como el Convento de Santa Catalina son las mejores construcciones de los jesuitas en la provincia de Córdoba.
* Museo Jesuítico: está a 16 kilómetros de la estancia. Allí se exhiben colecciones de arte sacro colonial, grabados europeos, material arqueológico, etnografía del noroeste argentino, monedas, medallas y mobiliario colonial civil y religioso.
* Posta de Sinsacate: se encuentra a 25 kilómetros de la estancia. Es una de las pocas postas del período colonial que subsisten en Córdoba. Allí los jesuitas construyeron un pequeño edificio, una capilla contigua y un molino harinero. Su nombre data de 1748 con la creación del servicio regular de correos.
* Casa de Caroya: a 13 kilómetros de La Paz, la estancia sirvió como casa de vacaciones de los internados en el colegio de Monserrat de la ciudad de Córdoba. Expulsados los jesuitas del predio se destinó a la que fuera la primera fábrica de armas blancas de nuestro país, encargada de proveer espadas a los ejércitos de San Martín y Belgrano. En sus salas se pueden apreciar las espadas de la época de la independencia y pertenencias de los primeros inmigrantes que ocuparon la zona. El viaje se puede extender hasta Colonia Caroya para comprar miel, vino y salames.
* Cerro Colorado: está a 120 kilómetros de La Paz. El nombre se debe al color rojizo de las areniscas que forman estos cerros, entre los que sobresalen el Colorado, el Veladero y el Inti Huasi. Aquí se encuentra uno de los más importantes yacimientos de pictografía indígena de América, donde se observan escenas de la vida cotidiana y creencias religiosas aborígenes. Al pie del cerro se puede visitar la casa de Atahualpa Yupanki en Agua Escondida.
* Ongamira: está a 50 kilómetros de la estancia. La vista al valle de Ongamira es ideal para practicar trekking, realizar cabalgatas, pescar truchas y avistar una importante colonia de cóndores que habitan en los altos de los cerros.
* Ischilin: también teniendo como base La Paz se puede llegar a Ischilin, un pueblito de pocas viviendas que fue el lugar donde vivió Fernando Fader, considerado uno de los mejores pintores del país. A pocos kilómetros de allí se encuentra el Museo de Fader, en la casa que construyó personalmente. Allí vive un simpático matrimonio que hace de guía durante la visita.



La estancia tiene 25 habitaciones y servicio de hotel.
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