Año CXXXIV
 Nº 49.184
Rosario,
domingo  22 de
julio de 2001
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Cómo fue el frustrado atraco según el vecino herido en la balacera
Murió el gendarme baleado en el intento de robo a un supermercado
El asalto ocurrió la noche del viernes en avenida del Rosario y Francia. Identificaron al ladrón abatido

Eduardo Caniglia

El violento intento de robo a un supermercado de la zona sudoeste de Rosario, ocurrido la noche del viernes, tuvo la mañana de ayer dos momentos disímiles. Mientras en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez moría el gendarme Mario Olivera, baleado en el episodio por los delincuentes, desde el mismo centro asistencial retornaba a su casa Ernesto Liendo, el vecino del comercio que fue alcanzado por las balas. En tanto, la policía identificaba al asaltante abatido en la persecución que siguió al frustrado robo.
El gendarme Olivera, de 36 años y oriundo de Villa Constitución, fue ejecutado por dos maleantes en momentos que custodiaba el autoservicio Badani, de avenida del Rosario y Francia, y se resistió al atraco. "Primero lo tiraron al suelo y allí uno de los ladrones lo remató mientras el otro le apoyaba una pierna en el pecho", confió una fuente policial.
El suceso se inició cerca de las 19.20 del viernes cuando dos jóvenes arribaron al comercio con intenciones de asaltarlo, pero apenas llegaron se enfrentaron con Olivera e intentaron apoderarse de la pistola del custodio. Entonces, los dos ladrones y el gendarme comenzaron a forcejear y en en ese momento dos balazos disparados a quemarropa por uno de los ladrones atravesaron la espalda del gendarme cuando estaba tirado sobre el pavimento. Pero la sucesión de tiros no terminó allí: los ladrones continuaron disparando e hirieron a un vecino, Ernesto Liendo, que iba hacia un club del barrio a compartir una cena para festejar el día del Amigo.
Después de la alocada balacera, los delincuentes salieron corriendo hacia avenida Arijón, pero en el camino un agente del Cuerpo Guardia de Infantería divisó el escape de los ladrones y en ese momento se produjo un tiroteo en el que resultó herido uno de los maleantes.
A pesar de ello, el ladrón y su cómplice continuaron el escape y a una diez cuadras, en al intersección de Arijón y avenida de Circunvalación se produjo un nuevo enfrentamiento que tuvo como consecuencia la muerte de uno de los asaltantes, identificado por la policía como Claudio Ariel Godoy, de 15 años.
Ernesto Liendo estaba a punto de salir de su casa de avenida del Rosario al 3100 para ir al club Onkel. Allí lo esperaba su consuegro porque "había organizado un asado para festejar el Día del Amigo", según cuenta el hombre mientras se repone en su vivienda. Eran las 19.20 cuando vio a "tres hombres forcejeando en la calle". "Creí que era una pelea", dice, pero unos segundos después una detonación de una arma de fuego y "una sensación de ardor en el pecho" lo descolocaron, aunque enseguida supo que se trataba de un asalto.
Ernesto habla con la voz pausada y todavía parece que no se dio cuenta que salvó su vida de milagro. Sus días transcurren en su ciudad natal, Villa Carlos Paz, y en Rosario, donde trabaja junto a su hijo como plomero y pintor. "El primer balazo que tiraron los ladrones me lo dieron a mí, pero no sé si me apuntaron", explicó Liendo, a quien un proyectil de un revólver calibre 32 le rozó el pecho y le provocó una dolorosa herida.

En busca de ayuda
Tras el balazo, "atiné a volver adentro de la casa. Me desabroché la camisa y un pedazo del proyectil se cayó al suelo. En eso estaba cuando escuché otros dos disparos" dijo Liendo. Esos eran los balazos que matarían al gendarme.
Como no había perdido mucha sangre y los dos ladrones habían escapado dejando al gendarme Olivera malherido en el suelo, Ernesto decidió caminar las dos cuadras que lo separaban de la calle Ovidio Lagos en búsqueda de ayuda. "Allí estaba trabajando mi hijo, que me llevó en un auto al hospital (Roque Sáenz Peña) y de allí me derivaron al Hospital de Emergencias", donde le realizaron radiografías y las curaciones de rigor.
"En realidad no me asusté en ningún momento, aunque lo vi al gendarme tirado en el suelo", le dijo Ernesto a La Capital sin querer asumir que su vida estuvo muy cerca de terminar.
Unas tres horas después de llegar al Heca, los médicos de ese centro asistencial le dieron el alta y entonces Ernesto pudo ir hasta el club Onkel, de Centenario 2746, para ayudar a su consuegro a hacer el asado que había previsto para festejar el Día del Amigo.



Liendo muestra la herida de bala.
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