Año CXXXIV
 Nº 49.184
Rosario,
domingo  22 de
julio de 2001
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Mercados
Ante otras opciones, el déficit cero es un camino de rosas
Para recuperar la esperanza hacen falta un shock de confianza o una baja abrupta del precio de los activos

Salvador Di Stefano

La crisis argentina no desató por efecto contagio una crisis financiera internacional y ni siquiera hay miras de que esto pueda acontecer. Por ende no habría que ilusionarse con recibir ayudas extraordinarias del exterior.
Esta crisis muestra características similares al efecto Tequila. La fuerte suba del riesgo país comenzó el 3 de octubre pasado con la la renuncia del vicepresidente de la Nación, Carlos Alvarez. Un segundo impacto negativo se produjo 3 de marzo, cuando se profundizó la crisis económica. Ese día renunció José Luis Machinea y en él termino de 15 días se tuvo a tres ministros en el Palacio de Hacienda. Una tercera etapa se podría encuadrar a partir del 9 de julio último, cuando comenzó a profundizarse la crisis social y el presidente Fernando de la Rúa anunció la posibilidad del déficit cero junto a la reducción de salarios públicos, jubilaciones y pensiones.
En materia de bonos, el riesgo país paso de los 900 puntos a los 1.600 puntos, mientras que durante el efecto Tequila había alcanzado los 2.400 puntos. Por ende, en la actualidad estamos mejor que en 1995. En cuanto a acciones, durante el efecto Tequila el índice Merval tocó los 300 puntos y en la actualidad, ya cotizó en los 290.
En las reservas y depósitos la baja porcentual es menor que durante el Tequila, pero el efecto sobre la economía no deja de ser importante. Los ahorristas dolarizaron fuertemente sus carteras, y en los últimos doce meses la baja de reservas fue mayor que la caída de los depósitos, lo que indica que en la población operó un efecto colchón, ya que los ahorristas no mostraron preferencia alguna por un nivel determinado de la tasa de interés, su única preocupación es poseer una moneda extranjera, y despreciar rendimientos financieros, asegurándose el dinero.
Esto no puede sostenerse en el tiempo y los agentes económicos en algún momento desahorrarán este dinero que hoy está en el colchón. Para que la gente recupere la esperanza deberán operar dos hechos: o bien un shock de confianza o una fuerte caída en los precios de los activos, que los vuelva atractivos.
Para ello deberíamos pensar qué hechos peores podrían ocurrir en el país de los que ya se transitaron:
* Devaluación: luce improbable una devaluación del signo monetario, ya que no ayudaría a resolver el problema de credibilidad que tiene nuestro país. La República Argentina necesita imperiosamente que se realicen inversiones, que aporten capital y generen fuentes de empleo. Una devaluación del signo monetario cambiaria la ecuación económica de muchas inversiones ya realizadas, y prolongarían en el tiempo su recuperación, lo que nos posicionaría como un país mucho más riesgoso de lo que hoy somos. El riesgo país volaría por los aires y sería imposible pagar la deuda. Una medida de este tipo llevaría a duplicar el desempleo y una caída del producto no menor a 15%, como ocurrió en otros países.
* Confiscación de plazos fijos: bajo ningún punto de vista existe esta posibilidad, que ocurrió cuando en el sistema el único tomador de fondos era el Estado. Quien hoy diga que esto puede ocurrir, desconoce el funcionamiento del sistema financiero.
* No pago de la deuda o canje forzoso de bonos: nos dejaría fuera del mercado de crédito y pasaría una década como mínimo para que alguien sensato vuelva a creer en nuestro país. Una medida de este tipo traería como consecuencia lógica una devaluación del signo monetario, y como en el primer caso se duplicaría el desempleo, y la caída del producto sería del 15%.

La nueva regla de oro
En este contexto, la nueva regla de oro de la economía, el déficit cero, o el "pago hasta donde alcance", pasa a ser la medida más benévola en el actual escenario.
Los activos financieros argentinos muestran precios relativos muy distorsionados. Por ejemplo, la Bolsa doméstica opera en niveles similares a los del efecto Tequila, pero los depósitos y reservas del sistema financiero, no igualan aún las marcas de dicha época. Por otro lado, la fortaleza actual del sistema financiero no es comparable con la estructura financiera que teníamos en el año 1995. El trabajo realizado por las autoridades monetarias en los últimos años, posiciona al sistema financiero como uno de los más seguros del mundo.
En el mercado de bonos domésticos opera una gran distorsión de precios, con títulos públicos que cotizan muy próximos al 50% de paridad y a precios realmente muy atractivos. Si bien es difícil tomar una decisión de inversión en este contexto, parecería que Argentina fue castigada en exceso.
Un ejemplo es un bono como el Par Bond, que cotiza a 60 dólares, sobre un valor nominal de 100, por ende está a un 60% de paridad. Este título vence en marzo del año 2023 y paga una renta anual del 6%. Pero no se asuste, este título esta garantizado por un bono de tesorería norteamericano, y por cada 100 nominales cuenta con 33 dólares de garantía. Por lo tanto, como el bono cotiza a 60 dólares, tiene 33 dólares de garantía, esto quiere decir que cuenta con una garantía del 55%, mostrando en lo inmediato un rendimiento del 10% anual.
Un título con garantía como el bono par no puede cotizar a un precio tan deprimido, sin embargo, el mercado castiga la ineficiencia de nuestro país por mostrar tasas de retornos tan bajas.
Como ocurre durante toda crisis, muchos operan por el espanto y comenten serios errores, como ahorrar en dólares pagando 1,04 por poseer los mismos en forma inmediata, sacando el dinero del sistema o no aprovechando las oportunidades que nos muestra el mercado.
Cuando esto ocurre operan fuertes distorsiones sobre los precios relativos, que son las que hoy estamos observando, nuestro pronóstico es claro. Si el gobierno sigue por esta senda y vamos al déficit cero, estamos en un piso en materia de precios de los activos financieros. Hoy no existe otra posibilidad que ajustar las cuentas públicas, no existe ninguna regla empírica o hecho del pasado que muestre que nuestros políticos son suicidas y tomen otro camino que no sea este.
Estamos solos en el mundo y no hay ayuda de nadie, todo lo que podamos realizar esta al alcance de nuestro, el futuro depende exclusivamente de nosotros.


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