Año CXXXIV
 Nº 49.184
Rosario,
domingo  22 de
julio de 2001
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Riviera Francesa: Tierra para pintar y amar
Costas repletas de color, playas, aromas e historia invitan a recorrer el centro turístico de fama internacional

La estrecha franja, que se extiende a lo largo del mar Mediterráneo desde Hyères en Francia hasta el límite con Italia, es un centro turístico de fama internacional. La Riviera, más conocida como la Costa Azul, cuenta con atractivas localidades como Marsella, Saint-Tropez, Antibes, Cannes, Niza y el principado de Mónaco.
Se trata de una zona repleta de color, playas, aromas e historia y quizá sean estos los motivos que la convierten en una fuente de relax y placer. De paseo por la zona Leonardo Da Vinci exclamó que "esta tierra fue hecha para pintar y amar".
* Saint-Tropez es el lugar de playa por excelencia, que incrementa su población en los veranos de 7 mil a 64 mil habitantes. Además de las incontables villas de acaudalados magnates y de artistas famosos, numerosos europeos pasan sus vacaciones en sus playas. No hay que dejar de visitar la plaza Citadell desde donde se tiene la mejor vista de la bahía y al atardecer se vislumbra toda la magia del Mediterráneo.
Estos fascinantes paisajes se aprecian en las pinturas impresionistas de Matisse, Signac o Bonnard, del Museo de L'Annonciade. El punto de reunión para la actividad social está en los cafés como Le Gorille o Senéquier's.
* Marsella es una de las ciudades más importantes de Francia y su puerto concentra múltiples actividades comerciales. El puerto puede resultar poco atractivo por la presencia de pesados buques de carga y embarcaciones grises. Sin embargo, el sector de Puerto Viejo es un sitio encantador que traslada a antiguos tiempos cuando fuera el centro de la vida marsellesa y los mercaderes de la zona del Mediterráneo llegaban para ofrecer sus productos en los tendidos que se abrían en los muelles y sus alrededores. También fue un centro cultural importante siglos atrás.
En la actualidad es el lugar al que arriban las barcas de los pescadores y donde los viajeros concurren para adquirir los productos de la pesca y la oferta de vendedores ambulantes o pequeños comerciantes. Pero, sobre todo, es el mejor emplazamiento para quedarse a contemplar el colorido paisaje de las embarcaciones a vela que surcan la costa.
Quienes quieran conocer algo de la historia de Marsella no pueden dejar de visitar el Museo de la Vieja Marsella, la Catedral de estilo neobizantino y el Fuerte de San Nicolás, con sus enormes torres y gruesos muros que resguardaban la ciudad. Para la diversión, la zona apropiada es Canebiére con sus cafés donde hace tiempo los marineros se encontraban a beber antes de zarpar.
* Cannes es conocida por su famoso Festival de Cine que se celebra todos los años en el mes de mayo. Es una ciudad veraniega, con ambiente cosmopolita, elegante, que se ha convertido en el lugar favorito de famosos personajes del mundo. Sin embargo también permite disfrutar de sitios apacibles donde el paisaje azul del mar y la suave brisa llenan los sentidos. La vida en esta pequeña ciudad es costosa y para muchos sólo será un paseo por sus calles para vivenciar un mundo de ensueño.
Las islas cercanas a Cannes, Lérins, Santa Margarita, Fort Royal y San Honorato se merecen un paseo en barco y un recorrido por sus encantos naturales o por sus sitios históricos.
* Antibes y Vallauris son dos pequeñas localidades sobre la Riviera. En esta zona Pablo Picasso se refugió para realizar una buena parte de su obra. En ambas existen museos dedicados al pintor.
* Niza tiene el perfil de ciudad grande y es la preferida de los viajeros. Tanto en sus principales avenidas como en los alrededores despliega su encanto de pasado y presente. El boulevard Promenais des Anglais se extiende entre el mar que rompe en playas y acantilados y las construcciones romanas y cristianas como el Negresco (actualmente hotel), el casino, el teatro Moderno al aire libre y numerosos jardines.
La zona más pintoresca de Niza es la ciudad vieja, con edificios como la ópera, el mercado callejero de Cours Saleya y las antiguas casas de pescadores ahora convertidas en museos, cafés, bares o galerías de arte.
En las colinas de Niza, el barrio de Cimiez -que fue la zona residencial para los poderosos de la era romana- sufrió cambios en épocas posteriores hasta devenir en centro comercial en la actualidad. A pesar de sus nuevas formas, conserva aún los museos dedicados a los pintores Matisse y Chagall, así como también ruinas de los baños termales romanos del siglo II.
* Mónaco es la estrella de la Riviera. La mayoría de los turistas que arriban al Principado de Mónaco tienen la sensación de estar en un espacio exclusivo para los ricos. De alguna manera es cierto -el ingreso per cápita es de los más altos del mundo- y la presencia de casinos, discos, lujosos negocios, un paisaje de espléndidas torres de departamentos, hoteles con estilo, autos de las más afamadas y costosas marcas, conforman una visión del lujo casi excesivo, sin perder el sentido de lo bello. Se entremezclan edificios modernos con la grandeza de otros de la "belle epoque". Hoteles como el de París y el Hermitage con más de un siglo de antigüedad, son ejemplos de un lujo imperial y están perfectamente conservados. Las noches en Mónaco son un despliegue de joyas, trajes de etiqueta y fortunas que se deslizan entre ruletas y naipes.
El territorio de Mónaco tiene una superficie de 200 hectáreas con unos 30 kilómetros ganados al mar. La población es de 35 mil habitantes de los cuales el 83 por ciento son extranjeros. Los nacidos en Mónaco no son más de 5 mil personas. La lengua oficial es el francés, pero el inglés y el italiano se hablan en forma corriente. La lengua tradicional monaguesca es un dialecto que pocos habitantes utilizan.
Una de las mayores ventajas de vivir en Mónaco -dicen sus ciudadanos- es la seguridad. Se puede andar de día y de noche sin correr peligro y además tener una vida cultural e intelectual.
La historia de Mónaco va desde el primer Grimaldi que se apoderó del palacio vestido de monje hace más de 700 años hasta el encanto que atrapó a las "revistas del corazón" con el romance de Grace Kelly y el príncipe Rainiero y los posteriores incidentes en la vida de sus hijos Carolina, Stefanía y Alberto.
En Montecarlo algunas actividades son casi obligatorias; la visita al Casino, el cambio de guardia en el Palacio Grimaldi y pasar un rato en el Café de París.
Numerosas actividades culturales y artísticas se desarrollan en Mónaco. Conciertos, recitales, ballets, óperas, teatro, exposiciones de pintura o anticuarios. También, deportivas, como el Grand Prix de automovilismo o el Abierto de Tennis.
Mónaco ofrece también sitios de enorme interés como el Museo Oceanográfico con abundantes especies marinas, y el dedicado al mundo de los juguetes -el Museo Nacional-, que cuenta, entre otras cosas, con una colección de dos mil muñecas.



Uno de los tradicionales cafés junto al Mediterráneo.
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