Año CXXXIV
 Nº 49.150
Rosario,
domingo  17 de
junio de 2001
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Editorial
El atraso horario

A primera vista, la cuestión parecería ser menor. Es que el proyectado atraso de una hora para la provincia de Santa Fe en consonancia con el resto del país, a partir del próximo día 24, no debería tener aristas polémicas. Sin embargo, la fuerte oposición al corrimiento horario manifestada por los comerciantes locales -representados por la Asociación Empresaria de Rosario- ha convertido el tema en el eje de un inesperado aunque no por ello menos álgido debate.
El titular de la Asociación, Elías Soso, se erigió en el principal portavoz de la posición opositora. De acuerdo con su criterio, la modificación -cuyo propósito central no es otro que el ahorro de energía- terminaría provocando inconvenientes considerables, hecho que amortiguaría, relativizaría e incluso acabaría por quitar toda relevancia a los potenciales beneficios que su adopción traería aparejados.
El argumento que esgrimen no carece de lógica. Para ellos, de tal manera se aumentaría el costo operativo y de consumo energético de las pequeñas y medianas empresas comerciales, a la vez que se produciría un incremento del riesgo físico para la población, como consecuencia directa de la mayor cantidad de horas nocturnas, momento de la jornada en el cual -como lo refrendan las estadísticas- se produce el mayor porcentaje de hechos delictivos.
Y el planteo no se detuvo en la mera crítica: también incluyó una directa apelación al gobernador Carlos Reutemann para que, haciendo uso de su autoridad, intervenga e impida el atraso mencionado. Claro que dicha decisión sería el origen de otros inconvenientes debido a la diferencia que quedaría establecida con otras regiones de la Argentina, fundamentalmente con la crucial provincia de Buenos Aires. No resulta complejo imaginar los trastornos que podrían producirse a partir de los horarios de salida y llegada del transporte, en las operaciones bursátiles o en aquellas que se relacionen con el "clearing" bancario.
Mientras tanto, atento a la posición de la Asociación -que coincide con declaraciones realizadas a este diario por el subinterventor de la Empresa Provincial de la Energía, Sebastián Chiola-, el ministro de Gobierno santafesino, Angel Baltuzzi, ya ha dado a entender que comparte la preocupación por el potencial incremento de la inseguridad como resultado del atraso horario.
La solución al problema, en síntesis, no resulta fácil, pero todo indica que se atenderán los fundamentados reclamos de los comerciantes. Sin embargo, antes de tomar una decisión, la Gobernación santafesina ha decidido cubrir cada una de las dudas que puedan surgir en relación con el controversial aspecto jurídico. De allí que la fiscal de Estado tenga en este momento entre sus manos el asunto. Ojalá que, finalmente, las medidas adoptadas sean en beneficio de los intereses de todos.


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