Año CXXXIV
 Nº 49.136
Rosario,
domingo  03 de
junio de 2001
Min 16º
Máx 20º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





Opinión
Argentina en la dinámica latinoamericana

Isidoro Gilbert

Acosado por la economía y por el ministro que tiene la tarea de revertir su tendencia negativa, Fernando de la Rúa ahonda su falta de iniciativa ante el desencanto creciente sobre su gobierno y no encuentra el modo de crear escenarios que lo excluyan del defensismo. O de la indefinición.
Es destacable el esfuerzo por esparcir optimismo, pero le cuesta al presidente generar escenarios diferentes al ahogo económico o correr detrás de la conflictividad social, piensan entre diputados de la Alianza que buscan denodadamente levantarle el perfil al jefe de Estado. "Hay que buscar otros temas importantes", le hacen saber cada vez que lo visitan.
El largo conflicto sobre el destino de Aerolíneas Argentinas condensa muchas de las críticas que se le hacen al presidente. No lo utilizó siquiera políticamente para exhibirlo como una de las tantas herencias que vienen del decenio menemista. No se animó: a su lado está como hombre fuerte Domingo Cavallo, que avaló esa operación desastrosa, aunque ahora revió aquel juicio de los años 90. Además, él expresa dentro del gobierno heterogéneo la voz que sostiene que es un conflicto en el que no tiene nada que ver el Estado. Hubo algo más para no cargar sobre el pasado: el menemismo estaba incluido en los planes de unidad nacional, idea que trituró el escándalo de las armas que coloca a Menem en la perspectiva de ser detenido, con todo lo que implicaría.
El contrato de concesión que armó en 1990 el ministro de Obras Públicas, Roberto Dromi, tiene vigente una cláusula que obliga al comprador de AA, Iberia y ahora la famosa Sepi, a mantener el servicio. Quiere decir que el Estado puede reclamarle al ente estatal de España su cumplimiento. Dos notorios aliancistas, Rafael Pascual y Darío Alessandro, aconsejaron al presidente que tomara la iniciativa, y hablara con José María Aznar, idea que no le pareció mal pero dijo que "quería meditarla". Es que una llamada telefónica modifica el enfoque ante el conflicto: deja de ser privado, pasa a ser bilateral. Patricia Bullrich ya se lo había dicho antes pero Cavallo tenía una meta, el megacanje de bonos de la deuda, y no quería que nada perturbara esa operación en España. Además, ¿qué le puede proponer el presidente al español?

Joyas de nietos
Cavallo supone al canje como una bocanada de aire después de la asfixia que derribará la muralla que impide el crecimiento. Con las elevadas tasas ofrecidas, el gobierno acaba de hipotecar el futuro, "vendió las joyas de nuestros nietos", sintetizó un analista. El interés ofrecido no podía sino generar interesados pero hace dudoso que el crédito en el futuro próximo sea accesible. Y sobre todo refleja, con el riesgo país, la desconfianza ante el futuro.
El presidente ordenó pagar los salarios adeudados al personal de AA para descomprimir la situación. Pero sin un plan global "es quemar dinero", cree más de un ministro. No sólo en el gobierno no existe tal proyecto: hay allí quienes creen que la empresa no tiene destino. Pero a condición de que España haga lo suyo, hay planes serios. En el mundo de los grandes negocios, las apelaciones a los buenos sentimientos no tienen lugar. En cambio sí el poder. No escasean los que creen que al Estado argentino, a pesar de todo, algo le queda. Y que podría hacer sentir su peso, vía la DGI, sobre empresas estatales como Repsol, que de Argentina, con la ex YPF, surte lo más lucrativo de sus lucrativos beneficios. En ningún otro país Telefónica gana tanto como aquí y podría decirse lo mismo con las ibéricas en gas, electricidad o bancos. No ha sido, como pensaría Raúl Prebisch, un beneficio equitativo.
El canciller Adalberto Rodríguez Giavarini no cree que AA afecte la relación bilateral que considera sobresaliente. Bastaría poner un oído en la calle para no compartir esa opinión. El gobierno en cambio estuvo oportuno con Siemens, anulando un mal acuerdo para los DNI: desconoció las presiones del gobierno alemán y actuó como Estado frente a esas quejas y la del grupo privado. Ahora no tuvo la misma vocación política.

¿Qué es el poder?
Falta de poder, déficit fiscal y dudas sobre el crecimiento, conforma la Santísima Trinidad desde donde otean los grandes operadores económicos a la Argentina. De la primera merma, no hay visiones iguales. Para unos, se debe a que no aborta los conflictos en la cuna. O no es enérgico para evitar la proliferación de cortes de rutas. "Este gobierno no soporta que a un piquetero se le quiebre una uña", dicen los que ven a una presidencia debilitada. Otros rechazan que poder sea sinónimo de autoritarismo. Algo flota en el ambiente: de algún lado se agredió, como en tiempos infames, a la hija de Hebe de Bonafini; acaso los mismos que se animaron a reivindicar, justo el Día del Ejército, al terrorismo de Estado y que fueron sancionados. El respaldo presidencial al general Ricardo Brinzoni frente a los cargos sobre su participación en un caso de tiempos del horror, se lo justifica en Defensa: "Brinzoni comete errores, pero no quiere participar de la lucha contra el narcotráfico, como lo buscan algunos generales", comentan enigmáticos sobre los propulsores de ese designio.
El canciller también rechaza esa faena y es un contrapeso para los arranques que suele tener su colega de Economía en política externa. Cavallo casi provoca otra crisis con el vecino brasileño al insistir en abrir el camino de la negociación directa con los EEUU para marchar hacia un Tratado de Libre Comercio y abandonar el Mercosur.
El canciller Celso Lafer contó a su par criollo que Fernando Henrique Cardoso lo tiene a Cavallo como "enemigo público número 1" de los brasileños, el socio que absorbe cerca del 38% de las exportaciones totales del país. El argumento del economista es reiterado: sería una fuerte señal para los norteamericanos, que ayudaría a abrir el grifo de las inversiones. Tres reuniones entre los dos ministros argentinos no alcanzaron a disipar todas las diferencias, pero al menos, las calmaron. El Palacio San Martín piensa que debe mantenerse la integración sudamericana, aunque quiere avanzar más rápido en la demorada institucionalización de varios espacios políticos como el ámbito donde resolver las controversias.
Coyunturalmente serán frecuentes, pero el árbol no debe tapar el bosque o sea, hacer perder de vista los beneficios de los acuerdos con el mayor de los vecinos. Es cierto que la devaluación del real es mortífera para algunos sectores, pero el tiempo -razonan donde dirigen la política exterior- abrirá camino a una coordinación macroeconómica, hoy difícil de divisar, pero imprescindible para avanzar en el proyecto que más une a la diversidad política argentina. Hay otra instancia: la de coordinar la política externa, que aquí se vulneró sobre todo en el caso del voto sobre Cuba en la comisión de derechos humanos.

Mensaje a Castro
Ahora Rodríguez Giavarini pilotea un gesto de reconciliación con La Habana: para antes de fin de año, enviará un nuevo embajador, un diplomático de carrera experimentado en desatar nudos. Llevará una carta para Fidel Castro firmada por De la Rúa y espera una respuesta positiva. El desalojo de los EEUU de la comisión de derechos humanos de la ONU, es una de las razones del nuevo enfoque. No es la única. La diplomacia local mira con atención los cambios que se operan en el escenario latinoamericano, especialmente el "eje", un término poco feliz, que creen une La Habana, con Caracas y Brasilia. El pedido de Hugo Chávez de acercarse al Mercosur no será torpedeado por Buenos Aires. Pero es probable que Uruguay diga lo que un sector del oficialismo piensa: que el coronel no les agrada. De todas maneras, la política aprobada es no alejarse de Chávez, "contenerlo, de eso habló Rodríguez Giavarini con Colin Powell", comentan en el Palacio San Martín. Pero todos los ojos están colocados en Brasil, porque el relevo electoral próximo podría colocar en el Planalto a Lula y afianzar una nueva situación latinoamericana.
En este proceso la modificación de fuerzas en el Senado norteamericano por el inesperado abandono de la bancada republicana de uno de los suyos, da a los demócratas una mayoría cualitativa como para desalojar a los ultra conservadores de comisiones clave como la de relaciones exteriores. Y frenar o postergar la vía rápida que para concretar el Alca en el 2005 pide el presidente George W. Bush. La primera víctima de esta situación es Chile que se ilusionó con un tratado bilateral con los EEUU y debilitó al Mercosur que lo tiene como socio informal, el mismo status que Bolivia.
De todos modos el canciller supone que sin fast track, el Mercosur, por la fórmula cuatro x uno (el uno son los EEUU) puede ir avanzando siempre y cuando Washington pueda cumplir con la carta del proyecto del Alca que la obliga a eliminar subsidios, nadie en el mundo los tiene en mayor magnitud, una seguridad cuestionada. Brasil y Argentina juntos constituyen el mayor productor de alimentos del planeta, una carta de negociación de peso con Washington y con el Mercado Común, donde acuerdos de envergadura son factibles. Pero Cavallo volverá a la carga, porque la Cancillería, además, es una pieza para acumular poder. Y porque sospecha que su titular es quien revisa los números del jefe de Economía. No es un dato menor saber quien se impondrá en este forcejeo, porque Mercosur es base para sostener una política de consenso para que el gobierno logre llegar a octubre sin los sobresaltos de cambios bruscos.

Octubre y el después
La iniciativa de la Unión Industrial, de pretensiones fundacionales, tiene, si se le rebana esa propensión al egocentrismo, la base suficiente para comenzar a tejer una red de contención, para delinear una plataforma de consenso, que permita al Parlamento no enredarse en trifulcas electoralistas. Puede ser una ilusión aunque De la Rúa proponga no participar activamente en octubre, evitar que, al menos en los grandes distritos, el comicio se nacionalice. ¿Qué pasa después? En la Alianza piensan que mantendrán su situación actual, una vez desglosados los diputados rebeldes, unos 15. No es lo que piensan los peronistas: "Pierden en control de la Cámara baja", desgranan en el bloque de senadores. Allí computan una mejor performance para la Alianza, que podría alcanzar 32 senadores contra 34 del peronismo; el resto, provinciales.
De la Rúa tiene avanzada conversaciones con José Manuel de la Sota y con Carlos Reutemann para marchar a fijar un programa poselectoral que permita la gobernabilidad que hoy se prevé dificultosa. Ninguno de los dos gobernadores piensa en el gobierno de unidad nacional sino que el proyecto común sea para el Parlamento. Son hoy solo algunas de las apreciaciones. Pero el 2003 está en el final de cada una de ellas. Llegar a ese momento desde la óptica de hoy, sería una hazaña. Posible.



Ampliar Foto
Diario La Capital todos los derechos reservados