Año CXXXIV
 Nº 49.122
Rosario,
domingo  20 de
mayo de 2001
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El PNV abrió nuevamente el juego a sectores radicalizados cercanos a ETA
El polémico Xavier Arzalluz propuso una mesa de diálogo que incluya al brazo político del grupo terrorista

El triunfo del PNV en las elecciones del 15 días atrás abrió un abanico de alternativas para que este partido encabeze, nuevamente, el gobierno autónomo del País Vasco. Pero aunque todas las fuerzas democráticas están de acuerdo en entablar cuanto antes rondas de diálogo, un punto separa a nacionalistas democráticos de socialistas (sus más probales socios, al parecer). Aunque el lehendakari reelecto, Juan José Ibarrexte, ha expresado neto rechazo a negociar con el brazo político de ETA (Euskal Herritarrok) mientras la organización armada no renuncie a la violencia, el inefable patriarca del PNV, Xabier Arzalluz no perdió el tiempo en enturbiar esa línea partidaria e invocar una mesa de diálogo "a la irlandesa", en la que estarían presente HB. El presidente del gobierno español, José María Aznar, tachó rápidamente la idea de "una rendición a plazos" y el socialismo la rechazó también de plano.
Arzalluz condicionó ese organismo de diálogo a "un cese total de la violencia, no antes", y que primero deberían reunirse los que están por la paz, luego el diálogo "deberá desembocar en una mesa en la que estemos todos los partidos, incluido HB, pero esto será posible únicamente con el cese total de las armas, no antes". Después de celebrar el pobre desempeño de Mayor Oreja y el PP en los comicios, el líder nacionalista aseguró que la victoria del PNV-EA "ha sido el primer descalabro serio de Aznar", desde que gobierna a España.
Arzalluz no olvidó destacar el descalabro de los proetarras de HB, que perdieron la mitad de sus escaños, pero seguidamente imaginó el surgir de movimientos de la izquierda abertzale (el nacionalismo radical, afín a ETA) que se alejarían del dominio de la banda terrorista, dejando al grupo armado solo y en proceso de desintegración. Un modo de rescatar a la izquierda radicalizada vasca para sentarla a la mesa "irlandesa" y a la vez de condenar a ETA. Aunque este proceso de apertura de las bases abertzales del accionar de ETA parece habitar más en la imaginación del veterano líder nacionalista que fuera de ella y sólo parece una estratagema para reintroducir a HB en los diálogos
Rápido de reflejos, el socialismo respondió con claridad a esta jugada ambigua del patriarca peeneuvista. El secretario de organización del socialismo, José Luis Blanco, rechazó de plano esa sugerencia de una "mesa a la irlandesa" en la que se sentaría HB, lanzada sibilinamente por Arzalluz. Otro integrante de la estructura del Psoe, Juan Fernando López Aguilar, señaló la predisposición de su partido a ir a una mesa de diálogo, siempre que no participe el brazo político de los terroristas. "No es sensato sentarse a dialogar con quien tiene una metralleta", resumió con impecable lógica democrática.

Ulster: un paralelo remanido
Además, contra el remanido paralelo de los abertazles y nacionalistas moderados entre el proceso de Ulster y el de País Vasco, López Aguilar recordó dos diferencias cruciales: en Irlanda, la violencia "era bidireccional, dos partes enfrentadas de una sociedad casi a partes iguales, con una violencia que se hizo estructural". En segundo lugar, lo que se pretende lograr aún hoy en Ulster es una autonomía política diseñada en el tratado de Stormont, que "no le llega a la suela de los zapatos a la autonomía política que Euskadi tuvo garantizada desde la propia apertura del ciclo constitucional y estatutario", hace casi un cuarto de siglo.
En una línea similar, el presidente José María Aznar dijo que su gobierno "está, ha estado y estará", abierto al diálogo, pero rechazando siempre a quien pretenda acabar con las instituciones, en clara referencia a los radicales vascos, armados o no. Agregó que su convicción en el caso vasco siempre ha sido la de las libertades democráticas, la Constitución y el Estatuto. Por eso, en el diálogo "para terminar con estas instituciones, el gobierno y el PP no van a participar. En un diálogo para conseguir acabar con el problema fundamental del País Vasco, el del terrorismo y la carencia de libertades fundamentales para centenares de miles de personas, participamos sin ninguna duda, pero en el que pretenda acabar con las instituciones que democráticamente hemos elegido, no vamos a participar". Aznar agregó que en una mesa de diálogo de paz "no hay sitio para la autodeterminación", algo que violaría las normas constitucionales y estatutarias vigentes.



Mayor Oreja perdió sin vueltas ante Juan José Ibarretxe.
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