Año CXXXIV
 Nº 49.122
Rosario,
domingo  20 de
mayo de 2001
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Hay que pasar el otoño
La recesión golpea más fuerte en Santa Fe que en el promedio del país
En la provincia no cierran las cuentas públicas ni las privadas. Indicadores sectoriales corroboran la gravedad de la situación productiva y fiscal

La recesión que desde hace tres años afecta a los sectores productivos golpea con particular saña a la economía provincial. Datos relevados por fundaciones locales que siguen el comportamiento de distintos sectores de la actividad corroboran la profundidad de una crisis que deja muy pocos sectores en pie.
En un clima de incertidumbre, la economía del país no encuentra rumbo y se enrarece el clima social. Santa Fe no sólo no escapa a ese clima, sino que el perfil económico regional le juega en contra, porque los síntomas negativos repercuten con más fuerza aquí que en el resto de la Argentina.
Con este cuadro regresivo, las autoridades provinciales se vieron obligadas a tomar recaudos. El gobernador Carlos Reutemann dio la señal de alerta la semana pasada, al admitir que existen dificultades de caja para afrontar las obligaciones salariales del sector público. Aunque la situación en lo más inmediato parece estar controlada, el paraguas ya fue abierto para afrontar lo que sigue.
"Si evitamos tomar crédito será un éxito rotundo", dijo el ministro de Hacienda, Juan Carlos Mercier, en diálogo con La Capital (ver página siguiente). Su cartera pilotea un flamante comité de crisis, que deberá seguir el comportamiento de las cuentas, instrumentar recortes de gastos y evaluar las necesidades de financiamiento, para afrontar un déficit fiscal de 100 millones de pesos sobre lo previsto en el presupuesto 2001.

La economía real
El decreto del megacanje de deuda firmado el miércoles último fue la enésima señal emitida por el gobierno intentando generar un shock de confianza entre los inversores que hasta ahora se mostraron esquivos. Datos de la actividad productiva de la región recabados hasta el mes de abril muestran que, salvo un pequeño veranito posblindaje, los indicadores jugaron para atrás.
Un informe de Ieral Litoral, de Fundación Mediterránea, compara un grupo de indicadores de la economía santafesina con los del resto del país y concluye que tuvo un decrecimiento mayor al 1,7 por ciento, la cifra que retrocedió el producto bruto nacional. El principal fenómeno que explica este comportamiento fue la crisis de la industria frigorífica, a consecuencias de la reaparición de la fiebre aftosa y el cierre de los mercados internacionales.
Aunque no existen cifras oficiales sobre la reducción de la faena, las exportaciones de carnes frescas santafesinas ya habían caído un 19 por ciento durante el primer bimestre del 2001, incluso antes del cierre de los principales mercados.
La Mediterránea prevé una pérdida de 175 millones por las menores exportaciones de carnes. A partir de allí, surge una caída del 23 por ciento del valor bruto de la producción sectorial (193,3 millones), que repercutirá en una disminución del valor bruto de la producción (VBP) provincial de 433 millones (2,1 por ciento del producto bruto geográfico provincial).
Santa Fe también marchó a contramano en la producción agropecuaria. El área sembrada de cereales disminuyó un 4,1 por ciento en la campaña 2000/2001 (en el país la diferencia fue del 2,6 por ciento), a la par de una suba del 21,8 por ciento en el precio del trigo. En soja el área sembrada creció más que la media nacional (3,4 contra 0,5 por ciento), mientras que el precio de la soja caía un 11,8 por ciento, el maíz un 10,3% y el aceite de soja un 23,7 por ciento. Las exportaciones de granos, aceites y subproductos por los puertos santafesinos crecieron un 13,5 por ciento en el primer bimestre del año, menos del 17,2 por ciento registrado a nivel nacional.
En la industria se mantiene la misma tendencia. De acuerdo al Estimador Mensual Industrial (EMI) que elabora el Indec, la producción de los sectores que tienen una alta incidencia en la estructura industrial provincial cayó en promedio un 6,6 por ciento durante el primer trimestre de 2001, mientras que el indicador global, con estacionalidad, registró una caída menor, del 3,6 por ciento.
Resulta especialmente preocupante la disminución de la producción de dos sectores que en conjunto representan el 29 por ciento de la industria manufacturera provincial, la fabricación de aceites y subproductos (19% del VBP) y la matanza de ganado vacuno (10% del VBP). Pero también retrocedieron las producciones de autos, metalmecánicas, lácteos y harinas (ver cuadro).
La complicada situación de la provincia en el contexto nacional también se observa en la recaudación de impuestos. La recaudación del impuesto a los ingresos brutos que cobra la provincia retrocedió durante el primer semestre de 2001 un 12 por ciento con relación al mismo período del año anterior, mientras que la recaudación del IVA disminuyó un 3,5 por ciento y el total de impuestos un 1,9 por ciento. En el tema recaudatorio corresponde hacer una salvedad: mientras el gobierno nacional despliega su arsenal de impuestazos y avanzó en la generalización del IVA, la provincia, aunque tímidamente, comenzó a desgravar algunos impuestos distorsivos, como es el caso del impuesto ley 5110 que grava la contratación de mano de obra.
Una situación desfavorable se observa en el consumo de electricidad, porque la demanda neta de energía comprada al mercado eléctrico mayorista mostró en Santa Fe un crecimiento inferior al registrado en el total del país (3,6 contra 5 por ciento).
Por el contrario, la única mosca blanca parece haber sido la venta de los supermercados. En efecto, durante el primer bimestre de 2001 la facturación aumentó un 12,9 por ciento, contra una disminución del 1,8 por ciento que se produjo a nivel nacional. Sin embargo, según Fundación Mediterránea ese salto se explica en gran parte por el aumento de las bocas de expendio relevadas en la Encuesta de Supermercados del Indec, ya que las ventas de febrero de 2000 corresponden a 45 puntos de venta, contra 52 del último período analizado.

El sur santafesino
Con otro tipo de análisis, los resultados de relevamientos de coyuntura efectuados por Instituto de Estudios Económicos (IEE) de la Fundación Libertad, también reflejan los problemas que atraviesa la economía del sur provincial, que abarcan tanto a la industria como el comercio y los servicios.
Un informe correspondiente al segundo bimestre del año puntualiza que la situación general de la industria no registra mejoría, por la retracción de la demanda y los problemas financieros que sufren las fábricas y toda la cadena de pago.
Durante marzo y abril últimos la tendencia de ventas fue desalentadora, se acrecentaron las dificultades en las cobranzas y se alargaron los plazos de pago. Y esta situación se puso de manifiesto en los niveles de producción, con una llamativa disminución de la capacidad instalada.
La crisis golpeó con más fuerza al sector de bienes de consumo no durables, cuyo indicador experimentó el nivel más bajo en el último año, y un poco menos en los de bienes de uso intermedio y bienes de capital. En cambio, hubo una recuperación del sector de bienes de consumo durable, que tuvo un saldo de respuestas positivo luego de muchos meses por debajo del cero. De todos modos, el IEE aclara que todavía resulta imposible asegurar un inicio de la recuperación de este sector.

El comercio
El decreto del megacanje de deuda firmado el miércoles último fue la enésima señal emitida por el gobierno intentando generar un shock de confianza entre los inversores que hasta ahora se mostraron esquivos. Datos de la actividad productiva de la región recabados hasta el mes de abril muestran que, salvo un pequeño veranito posblindaje, los indicadores jugaron para atrás.
Un informe de Ieral Litoral, de Fundación Mediterránea, compara un grupo de indicadores de la economía santafesina con los del resto del país y concluye que tuvo un decrecimiento mayor al 1,7 por ciento, la cifra que retrocedió el producto bruto nacional. El principal fenómeno que explica este comportamiento fue la crisis de la industria frigorífica, a consecuencias de la reaparición de la fiebre aftosa y el cierre de los mercados internacionales.
Aunque no existen cifras oficiales sobre la reducción de la faena, las exportaciones de carnes frescas santafesinas ya habían caído un 19 por ciento durante el primer bimestre del 2001, incluso antes del cierre de los principales mercados.
La Mediterránea prevé una pérdida de 175 millones por las menores exportaciones de carnes. A partir de allí, surge una caída del 23 por ciento del valor bruto de la producción sectorial (193,3 millones), que repercutirá en una disminución del valor bruto de la producción (VBP) provincial de 433 millones (2,1 por ciento del producto bruto geográfico provincial).
Santa Fe también marchó a contramano en la producción agropecuaria. El área sembrada de cereales disminuyó un 4,1 por ciento en la campaña 2000/2001 (en el país la diferencia fue del 2,6 por ciento), a la par de una suba del 21,8 por ciento en el precio del trigo. En soja el área sembrada creció más que la media nacional (3,4 contra 0,5 por ciento), mientras que el precio de la soja caía un 11,8 por ciento, el maíz un 10,3% y el aceite de soja un 23,7 por ciento. Las exportaciones de granos, aceites y subproductos por los puertos santafesinos crecieron un 13,5 por ciento en el primer bimestre del año, menos del 17,2 por ciento registrado a nivel nacional.
En la industria se mantiene la misma tendencia. De acuerdo al Estimador Mensual Industrial (EMI) que elabora el Indec, la producción de los sectores que tienen una alta incidencia en la estructura industrial provincial cayó en promedio un 6,6 por ciento durante el primer trimestre de 2001, mientras que el indicador global, con estacionalidad, registró una caída menor, del 3,6 por ciento.
Resulta especialmente preocupante la disminución de la producción de dos sectores que en conjunto representan el 29 por ciento de la industria manufacturera provincial, la fabricación de aceites y subproductos (19% del VBP) y la matanza de ganado vacuno (10% del VBP). Pero también retrocedieron las producciones de autos, metalmecánicas, lácteos y harinas (ver cuadro).
La complicada situación de la provincia en el contexto nacional también se observa en la recaudación de impuestos. La recaudación del impuesto a los ingresos brutos que cobra la provincia retrocedió durante el primer semestre de 2001 un 12 por ciento con relación al mismo período del año anterior, mientras que la recaudación del IVA disminuyó un 3,5 por ciento y el total de impuestos un 1,9 por ciento. En el tema recaudatorio corresponde hacer una salvedad: mientras el gobierno nacional despliega su arsenal de impuestazos y avanzó en la generalización del IVA, la provincia, aunque tímidamente, comenzó a desgravar algunos impuestos distorsivos, como es el caso del impuesto ley 5110 que grava la contratación de mano de obra.
Una situación desfavorable se observa en el consumo de electricidad, porque la demanda neta de energía comprada al mercado eléctrico mayorista mostró en Santa Fe un crecimiento inferior al registrado en el total del país (3,6 contra 5 por ciento).
Por el contrario, la única mosca blanca parece haber sido la venta de los supermercados. En efecto, durante el primer bimestre de 2001 la facturación aumentó un 12,9 por ciento, contra una disminución del 1,8 por ciento que se produjo a nivel nacional. Sin embargo, según Fundación Mediterránea ese salto se explica en gran parte por el aumento de las bocas de expendio relevadas en la Encuesta de Supermercados del Indec, ya que las ventas de febrero de 2000 corresponden a 45 puntos de venta, contra 52 del último período analizado.



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