Año CXXXIV
 Nº 49.122
Rosario,
domingo  20 de
mayo de 2001
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El elegido de la semana
Por las bateas. Reveal-REM
REM regresó con un disco fresco y luminoso que incluye clásicos instantáneos

Carolina Taffoni

En el proceso de grabación muchos prometen que el nuevo disco va a diferenciarse del anterior. REM realmente lo hizo. "Reveal" tiene poco que ver con "Up", su antecesor de 1998. Ahí donde "Up" es un disco denso, repleto de baladas graves, "Reveal" es un álbum más suelto y liviano, lleno de cautivantes canciones mid tempo. Ahí donde "Up" es gris y reflexivo, "Reveal" muestra más matices y hasta una sensualidad no confesa. Ahí donde "Up" es un trabajo de transición, "Reveal" es una colección de canciones donde los deseos se cristalizan.
Ahora bien, los que piensen en "Reveal" como un disco más rockero o de regreso a las raíces se equivocan. Aquel REM que era la nueva promesa del rock americano a mediados de los 80 ya está demasiado maduro como para revisitar sus años salvajes de pelo corto. Sin embargo, si algo demuestra "Reveal", es que el grupo no se ha amocosado. Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills son capaces de mantener la frescura con un estilo propio, sin recurrir a los disfraces de un David Bowie o al clasicismo de prócer de un Neil Young o un Bob Dylan.
En "Reveal", como siempre, REM optó por renovarse con pequeños cambios, jamás forzados, signados naturalmente por las circunstancias (el grupo está saliendo de un largo período de oscuridad que incluyó la huida de su baterista y enfermedades diversas) y los misteriosos giros de Michael Stipe, que sólo por fuera permanece con su inquebrantable actitud de "alternativamente correcto".
Para comprobar estos cambios, basta con comparar "Airportman", el primer tema de "Up", ambiental y difuso, con "The Lifting", el arranque de "Reveal", un himno conmovedor y aplastante. La voz de Stipe corta la respiración mientras las guitarras de Peter Buck regresan con más fuerza, y se entrecruzan y sobrevuelan por sobre los teclados y las cuerdas.
"The Lifting" no es el único clásico instantáneo con estribillo para coleccionar que tiene el disco. Por el primer lugar también pelean "All The Way To Reno (You're Gonna Be a Star)", "Beat A Drum" y el tema de difusión "Imitation Of Life". A la misma altura está "I'll Take The Rain", quizás la mejor y más sencilla canción sobre el amor desolado que se haya escrito en los últimos años.
En "Reveal" hay más climas que melodías. En "I've Been High" la banda se sostiene como un globo aerostático y la voz de Stipe se eleva como la de un dandy en éxtasis. Lo mismo sucede en "Summer Turns To High", que se refleja en el espejo psicodélico de los Beach Boys, en la psicodelia más british de "Chorus and The Ring" (donde se nombra al Che Guevara), y en "Beachball", que con sus estilizados arreglos de cuerdas y su relajada luminosidad le hace un guiño a Scott Walker y a Brian Wilson.
Cuando Stipe se mete en terrenos más densos a veces sale embarrado. "Disappear" es una oda a un amor trunco, donde su voz suena por única vez ronca y enojada. "Saturn Return", en cambio, se vuelve un pastiche pretencioso muy difícil de digerir.
El disco no parece tener la unidad conceptual de "Up" o "Monster", pero es evidente que la palabra "believe" (creer) y sus derivados se repiten en la mayoría de los temas, como si las letras abordaran el amor, la alegría, el fracaso o los sueños como una cuestión de fe. Y así es "Reveal", que paradójicamente no revela ningún secreto, pero deja que las esperanzas floten, desprevenidas, como una caja de música que sólo funciona para los que creen.
Cal: 4 estrellas



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