Año CXXXIV
 Nº 49.118
Rosario,
miércoles  16 de
mayo de 2001
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Denuncian que las subastas judiciales "son verdaderas ventas directas"
Hasta una martillera aseguró haber sido víctima de la mafia de los remates
Dijo que el negocio de "la liga" pasa por revender rápido las propiedades que compra a precio vil

Daniel Leñini

Hasta una martillera denunció haber sido víctima de la denominada "liga de los remates" cuyos integrantes, según aseguró, le arrebataron una propiedad de dos plantas por la quinta parte del valor: estaba cotizada en 100 mil pesos pero la adquirieron "tramposamente" en 21 mil, denunció. Es más, justamente uno de los denunciados es Alberto Conde que fue recientemente detenido por el juez Carlos Carbone, en el marco de la investigación que el magistrado lleva adelante por el funcionamiento de una cooperativa en las subastas de viviendas (ver aparte).
"Los perjuicios que causa la mafia de la liga son terribles, nadie se presenta a los remates judiciales más que ellos, la gente no puede participar. Y como tiran tan abajo el precio, con el producido de la venta ningún deudor puede saldar la cuenta que tiene con el banco", apuntó Adriana Fornía, matriculada como martillera en 1989. "Hasta los bancos resultan perjudicados y dañados por los martilleros que designan, ya que les ingresa menos dinero que el correspondiente", concluyó.
"Los integrantes de la liga son los señores Bamonde y Alberto Conde junto a algunos más, que operan en connivencia con martilleros y transforman a los remates en verdaderas ventas directas", señaló Fornía. "Todos ellos forman una sociedad".
"El negocio de ellos pasa por la reventa inmediata de las propiedades. La recuperación del capital, aunque sea con poca ganancia. Porque al ser continuas las operaciones rinden y mucho; ellos siempre tienen liquidez, dinero disponible para nuevas adquisiciones", advirtió Fornía.
"Cuando ellos se presentan al remate y ofertan -explicó la martillera-, es seguro que ya arreglaron con el martillero. La gente, como los conoce, empieza a abrirse y así es poco lo que luego tienen que hacer: espantar, asustar a los que persisten y después hacerle alguna seña al martillero para que baje el martillo".
-¿Cómo fue su caso?
-A nosotros nos remataron una vivienda en calle Esmeralda 2967 por un crédito impago de 30 mil pesos que había tomado con el Banco Nación y que tenía a la propiedad como garantía. Antes de la primera subasta vino el propio Bamonde a decirme que si yo le daba 2.000 pesos, él no la iba a comprar por la base. Esa oferta me la hizo en persona en un bar, a una cuadra del Colegio de Martilleros, minutos antes del remate. Pero después, ya sea porque el público que estaba me conocía como martillera, o por lástima, no hubo posturas.
¿Entonces?
-Entonces se llegó a la segunda subasta en la que no nos perdonaron. Bamonde primero concurrió a mi casa y se entrevistó con mi marido, a quien le dijo que la iba a comprar él. Fue una visita que hizo para testearnos y asegurarse de que la plata no la teníamos. Y así fue que efectivamente la terminó adquiriendo él junto a Conde y la martillera encargada del remate designada por el Banco Nación, Miriam Koval, a precio irrisorio. Era una casa de 100 mil pesos que la compraron por la base, 21 mil. Y así, pese a la venta, yo seguí siendo deudora del banco.
-¿Qué le permite asegurar que hasta la martillera fue una de las compradoras?
-Todas las pruebas que colecté, antes y después del remate. Después de mi denuncia (en la Policía Federal) hizo uno o dos remates más y desapareció. El nuestro fue un caso alevoso, aunque en esa época, cinco años atrás, ya todo el mundo sabía del funcionamiento de la famosa liga. Primer detalle: al remate de mi casa no le daban la publicidad que corresponde, prácticamente nadie se enteró. Pero además yo llamaba por teléfono haciéndome pasar por un particular interesado, diciendo que había visto unos volantes en el Colegio de Martilleros y en el estudio de la martillera Koval su socia, la martillera Ventura, respondía que no, que no valía la pena ir a visitar la propiedad; que en realidad vivían unos negros y que la casa no era casa sino una toldería; que los servicios no estaban conectados. También decía que no se iba a poder entrar, que la casa estaba en abandono, que nadie se iba a interesar en esa vivienda en tan mal estado.
-¿Y resulta?
-Y resulta que era una propiedad donde nosotros estábamos viviendo hacía años: dos plantas con cuatro dormitorios, dos baños con antebaño, mármol, hidrobronz, aberturas de madera y aluminio, 330 metros cuadrados construidos en total. La mafia hace mucho tiempo que opera, que se apropia de los bienes a precio vil, y si la gente no la denunció antes fue por temor. Esto tenía que explotar pero también es cierto que a quien le rematan una casa queda económica y moralmente destruido, no tiene fuerzas para nada. Tenés que solucionar dónde va a vivir tu familia y en todos esos trámites no quedan tiempo ni ganas para la denuncia.
Fornía dijo que en la segunda subasta, en la que perdió la casa, posterior a la oferta que hizo alguien de la liga sobre la base, su marido hizo una postura por mil pesos más, "por 22 mil pesos que en realidad no teníamos".
"Como es costumbre y se estila en todos los remates, el oferente, en este caso mi marido, pide 10 minutos para ir a buscar la seña, el 10 por ciento, fuera de la sala; pero la martillera se lo negó, se levantó en forma airada y su socia, la martillera Ventura se alteró", recordó Fornía.
"Ventura decía que mi marido no tenía el dinero -prosiguió Fornía-, que la casa estaba vendida, que no le puede dar los 10 minutos, y en un momento de la discusión sacó de los bolsillos de sus jeans unos dólares y dijo: «No ves que la casa ya está vendida, la compramos nosotros, acá tengo los dólares de la seña». Nosotros pedíamos la intervención del procurador del Banco Nación, quien como tenía un affaire con una de las dos miraba para otro lado cuando se suponía que debería haber defendido los intereses del banco. Una de las autoridades de aquel entonces del Colegio de Martilleros, Rentería Beltrán, ante tanta ilegalidad me dijo: «Si me necesita le puedo salir de testigo». Fue así que hice la denuncia en la Policía Federal", se lamentó.



Fornía denunció que fue objeto de una maniobra de la "cooperativa".
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