Año CXXXIV
 Nº 49.104
Rosario,
miércoles  02 de
mayo de 2001
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La mujer de Fito adelanta "Antigua vida mía", el filme de Héctor Olivera que se estrena mañana
Cecilia Roth: "No tolero la feria de las vanidades"
La actriz aseguró que los premios no fueron en su vida tan importantes como sus afectos más cercanos

Rodolfo Montes

A diez años de "Un vestido y un amor", la canción que le dedicó Fito Páez para evocar la gloria del preciso instante en que lo enamoró, Cecilia Roth sigue produciendo cine, ganando premios, y cotizándose como una de la actrices argentinas con más suceso en todo el planeta. Mañana se estrenará en los cines rosarinos "Antigua vida mía", el filme de Héctor Olivera en el que comparte cartel con un elenco de primeras figuras integrado por Ana Belén, Juan Leyrado y Jorge Marrale.
La actriz, que protagoniza la película de Pedro Almodóvar ganadora del Oscar a la mejor película extranjera, "Todo sobre mi madre", en una charla a solas Escenario repasó su trayectoria, su relación con la fama, con la profesión, con España, con su marido y con su hijo y, por supuesto, con quien fuera allá lejos y hace tiempo su mentor, el manchego Pedro Almodóvar.
"Si bien estamos bastante acostumbrados a mirar hacia afuera, no sé, con España existe como una distancia o una competencia", aseguró al reflexionar sobre su relación con la Madre Patria, y añadió: "De lo que estoy segura es de que para mí España es imprescindible. No podría vivir mi vida aquí si no tuviera mi vida en España. Y viceversa, claro".
-¿Qué importancia tienen los premios en tu carrera?
-Creo que hay premios que, en el sentido no profesional de la palabra, son una bisagra en tu vida. El Goya (que ganó en el 98 por su trabajo en "Martín (Hache)", de Adolfo Aristarain) en cierto punto lo fue, porque para mí fue como volver a España y recibir la aprobación española. Fue como si me hubieran dicho: "Te damos este premio que se da a actrices españolas, porque seguís siendo española aunque vivas en la Argentina". Fue una confirmación de que uno puede alejarse de algunos lugares y que en esos lugares sigue estando tu huella. Pero hay otros premios que se olvidan, que no son fundamentales para nada. Aunque sin duda siempre es mejor ganarlos que perderlos. Yo creo que el acento se debe poner en otro lugar.
-¿Un hijo ayuda a poner las cosas en perspectiva?
-Sin un hijo, sin una pareja, los premios tienen menos sentido todavía. Sin una vida, sin un sustento en la vida, sin esa solidez que te da el amor o la profunda intimidad con alguien, sin todo eso, los premios tienen menos sentido aún.
-¿Cómo se hace para no dejarse ganar por la vanidad ante cuando se reciben tantos elogios?
-Hace muchos años que no me confundo. Esta es una profesión terriblemente vanidosa, entonces creo que uno debe trabajar día a día para escapar de la feria de vanidades. Es además muy peligroso para el trabajo, porque el narcisismo es exactamente lo opuesto a ser un buen actor, es el enemigo básico del actor.
-¿Cómo viviste el triunfo de "Todo sobre mi madre"?
-Es maravilloso que te den un galardón por una película que amás y que es como una vaca lechera, que tiene mucho para dar a sus terneros. Me dio un enorme placer vivir esto con la gente que amo y con una película que amo. Pienso que las cosas llegan porque te toca. Siendo actor te pueden suceder cosas milagrosas y otras horribles.
-Para que la historia fuera perfecta sólo faltó que te nominaran para el Oscar a la mejor actriz, ¿esperás que eso suceda en el futuro?
-Si pasaba, era maravilloso, por el amor de Dios, pero no sé si tenía...el espacio dentro de mí como para bancarme algo tan fuerte. Ya vendrá. Como viene todo si tiene que venir.
-¿Haberte formado en la España del destape te facilitó la tarea de abordar personajes con historias fuertes?
-En ese momento en España, a los que creíamos en otra posibilidad de cine nos hinchaba mucho el llamado destape, porque era sólo eso. Escenas fuertes sí filmé y no tengo prejuicios. En "Una noche con Sabrina Love" hay un par de ésas. Si se vive natural, está todo bien, si se vive con angustia, no hay que hacerlo.
-¿Por qué creés que tus últimas películas hayan sido exitosas?
-Los guiones no se eligen después de los premios, se eligen por la experiencia. Tengo un olfato especial para elegir filmes en los que me pueda involucrar. "Antigua vida mía" nos puso en una situación casi mística, que se traslada al trabajo y que seguramente se trasladará al público, acaso eso ayude a que a la película le vaya bien.
-"Antigua vida mía" es una película que mira el mundo desde la perspectiva de una mujer, ¿eso te dio una ventaja sobre los hombres que integran el elenco?
-Por conocer el mundo femenino y por ser actriz pude hacer mi trabajo con cierta comodidad. Además con Ana (Belén) nos conocemos desde hace mucho tiempo, hay afecto. Nosotros hacemos un trabajo que es producto de mucha reflexión y mucha honestidad en función al personaje que nos toca. No solamente lo personal, lo psicológico, es lo que hace a un personaje, definitivamente lo que determina es el trabajo realizado.
-Tu personaje, Violeta, vive con angustia el ocaso de la posibilidad de ser madre. ¿Cómo fue actuarlo?
-Este personaje quiere tener una pareja y un hijo, cueste lo que cueste. Siente que no tiene tiempo para tener un hijo porque ya llegó a los 41 años. Estas son cosas que a las mujeres nos suelen suceder porque somos mujeres, son cosas que nos pueden pasar a esa edad o a cualquier otra.
-¿Te sentiste identificada con la historia?
-No sé si identificación, el trabajo consiste en rebuscar dentro del personaje y encontrarle cosas.
-¿Qué te dejó esa particular relación que tu personaje tiene con otra mujer en "Antigua vida mía"?
-Conozco las relaciones entre mujeres, están llenas de encuentros y desencuentros igual que el resto de las relaciones humanas. Hice el personaje del mismo modo de siempre, tratando de ser muy honesta y de estudiar mucho cada una de las situaciones. En este caso, como se trata de una relación profunda entre dos mujeres, se ve muy claro cuando se desencuentran.
-¿Hay distintas calidades, distintas intensidades, en las relaciones humanas entre los géneros y en cada género con sí mismo?
-Tal vez la mujer no tiene conciencia de ese vínculo tan fluido, tan solidario, que se da entre las chicas. Me pasó con Ana. Fue muy bueno dejarnos llevar en un reencuentro después de muchos años de no vernos, fue muy placentero todo lo que nos pasaba. Las mujeres somos sorpresivas.
-¿En qué un director de cine no puede fallar?
-El director es la estrella, el que marca el rumbo de una película y el que decide para donde va su universo. Los actores en cine tenemos que tener conciencia muy clara de esto, y meternos en ese universo que se quiere contar, creo que esa aceptación de las situaciones hace que las cosas puedan ir a buen puerto.
-"Antigua vida mía" enciende una luz de alerta sobre la violencia en la pareja. ¿Compartís el compromiso que toma la película en ese sentido?
-No tenemos idea de la cantidad de mujeres maltratadas, golpeadas, violadas, torturadas psicológicamente que viven entre nosotros, simplemente por unas situaciones que no se si llamarlo de amor o de ocultamiento. Violeta es un personaje libre, mucho abierto, pero con vive con la obsesión de tener una pareja que le de un hijo se banca una situación de violencia.
-¿Qué pasa con el hombre?
-Se trata de un hombre profundamente atractivo, que le da pistas sobre su inestabilidad emocional desde que comienza la relación. Ella, sin embargo, hace cómo que no se da cuenta. Es el mandato de mujer, está en el mundo para procrear y cómo tiene 41 años piensa que si no lo hace ahora no lo va a poder hacer nunca.
-¿Cada película tiene un destino, una misión?
-Esta en particular es una película en al que el conflicto pasa por cosas muy esenciales. La actuación es un servicio, no solamente una expresión artística. En ese sentido creo que "Antigua vida mía" es una película que va a llegar, que va a tocar a la gente.
-La historia desarrolla varios planos, se va templando en su desarrollo.
-En cine, literatura, la obra creativa en general es importante rescatar el relato, el cuento, que las cosas empiecen y terminen. Vivimos una época donde la narrativa está devaluada y esta película la rescata.
-¿Cómo fue filmar en Guatemala?
-Es un sitio muy particular, con una población de extranjeros muy grande, es un pequeño y cosmopolita. Aunque no tiene un cine. La experiencia, como toda experiencia en cine, fue enriquecedora.
-¿Cómo vas con "Vidas privadas", la película que dirige Fito Páez?
-Bárbaro. Nos faltan unas dos semanas para terminar el rodaje, así que estamos en plena mística de trabajo, estamos todos muy metidos con el trabajo. Estoy entregada a mi marido...como director. (risas).
-Tuvieron que separar los tantos en ese sentido.
-Tratándose de personas con cierta inteligencia y sensibilidad es una oportunidad para aprovechar en la relación.



Desde "No toquen a la nena" su carrera fue siempre en ascenso.
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