Año CXXXIV
 Nº 49.088
Rosario,
domingo  15 de
abril de 2001
Min 15º
Máx 25º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





Las medidas
Un menú para el ajuste que se viene
Para evitar que se diluya el efecto "Cavallo", el ministro prepara un paquete destinado a reducir el déficit

Miguel Angel Rouco

La persistencia de los altos niveles de tasas de interés exigidos al Estado y a todos los agentes económicos no hace más que postergar indefinidamente cualquier atisbo de reactivación económica.
El anticipo del programa financiero es una consecuencia directa de la vulnerabilidad financiera que produjo la crisis de marzo. La baja de encajes y la imputación de bonos del Tesoro vino obligada por el fabuloso drenaje de depósitos que sufrieron las entidades financieras y la fuga de capitales que padeció el sistema.
En marzo, se fueron casi 3.700 millones de dólares y los más castigados resultaron los bancos que cuentan con la mayor cantidad de títulos públicos nacionales y provinciales.
La caída en la paridad de estos bonos impactó de lleno sobre el patrimonio de las entidades y esto llevó a que tuvieran que realizar mayores previsiones, lo que disminuía aún más sus activos. El proceso se transformaba en un sin fin de salida de depósitos y presión de las entidades sobre el mercado del call money, para poder cumplir con los requisitos mínimos que exige el BCRA. Si se continuaba en esta senda, era casi segura la caída de alguna gran entidad, lo que hubiera producido una explosión de proporciones.
De allí que Cavallo presionó con un tiro por elevación al presidente del Banco Central, Pedro Pou, cuestionando su política de encajes. La baja de estos requerimientos no se hizo esperar pero aún así no fue suficiente. El peligro estaba latente y hubo que adoptar la medida de contabilizar los bonos del Tesoro como parte de los encajes. Aún así, las tasas continúan en niveles superlativos porque aún persiste una crisis de confianza y no se ven medidas de fondo que hagan cambiar el humor de los inversores.
Aun cuando el ministro de Economía está trabajando en un paquete de ajuste en las cuentas del Estado, la ebullición surgida con el advenimiento de Domingo Cavallo al Palacio de Hacienda se está diluyendo rápidamente, toda vez que no hay signos de actuación rápida sobre las causas que generan la crisis financiera y de confianza.
"Nuestra mayor preocupación es la falta de medidas, de respuesta rápida frente a la crisis. No vemos peligros en lo inmediato, pero nos preocupa sobremanera el mediano plazo, esto es, unos seis meses vista, en medio de un explosivo escenario electoral. La crisis la ha generado la dirigencia política que con movimientos torpes ha puesto al país al borde del colapso y ha generado daños multimillonarios. Si la dirigencia no define una docena de medidas tendientes a restablecer la confianza, lo de marzo puede ser apenas un recreo y la convertibilidad habrá pasado a la historia".
Así se expresaba uno de los empresarios más encumbrados del país que maneja compañías vinculadas con el mercado doméstico y que en los últimos meses se vio obligado a capitalizar más de una unidad de negocios.
Esas medidas pasan en primer lugar por el frente fiscal. La Argentina no puede convivir más con un déficit que año tras año viene tomando cada vez más envergadura y ya ni alcanza con nuevos impuestos y nueva deuda para poder controlarlo. La convertibilidad, en su esencia, no admite déficit.
El creciente nivel de endeudamiento va generando una capitalización de intereses mediante canjes de deuda y en el mejor de los casos con nuevas emisiones para adelantar los vencimientos. Estas dos corrientes van potenciando el stock de deuda que queda expuesta a merced de la decisión de los mercados internacionales y cada año serán mayores las necesidades de financiamiento. Así, mientras el déficit fiscal se siga financiando con emisión de deuda, ésta se va a convertir en el salvavidas de plomo de la convertibilidad.
En los principales escritorios de la city porteña, los hombres de negocio estudian un catálogo de medidas que le van a presentar al gobierno nacional para su rápida ejecución, en virtud de las facultades delegadas por el Congreso nacional.
Algunas son de carácter fiscal o presupuestario y otras son de carácter estructural. Las que siguen son algunas de ellas:
- Congelamiento de todas las transferencias financieras a las provincias, y a entes descentralizados.
- Cierre del ejercicio fiscal al 30 de septiembre del corriente año, impidiendo nuevos compromisos y contrataciones.
- Introducción de un programa de disponibilidad para el personal de la administración pública nacional, llevando adelante una drástica reforma del Estado. En este punto, adhieren al proyecto de reforma del Estado elaborado por Fiel.
- Proyecto de reforma a la ley de procedimientos tributarios y al código aduanero. La justicia federal entenderá en todos los delitos tributarios y aduaneros extendiendo su competencia a todas las jurisdicciones e introduciendo la vía sumarísima para la tramitación de todas las causas.
- Derogación del régimen de obras sociales y del Pami y reemplazarlo por un Seguro Nacional de Salud, administrado por un sistema basado en los hospitales de autogestión.
A juzgar por los hechos hasta aquí producidos, la única medida con que el gobierno intenta salir de la crisis es un nuevo impuesto que complica aún más la quebrada cadena de pagos. Por ahora nada más.


Diario La Capital todos los derechos reservados