Año CXXXIV
 Nº 49.084
Rosario,
miércoles  11 de
abril de 2001
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Desatentos
Cada vez son más numerosos los casos de niños con problemas de aprendizaje en la escuela

Rut Debiasi (*) Susana Brusa (**)

Mi hijo no atiende en clase... vuela, dice la maestra", cuentan los padres cuando comienzan una consulta de aprendizaje, y continúan: "No presta atención en clase, parece que no escucha...". Estas son frases que se reiteran en los consultorios de psicólogos y psicopedagogos; motivos de consulta que sorprendentemente han ido aumentando en los últimos años. Y en forma simétrica se han transformado en la mayor preocupación de padres y docentes.
Esta es una realidad, y como tal nos exige reflexionar con seriedad y ética profesional para abordar de manera responsable el tratamiento de estos motivos de consulta.
Ante esta situación que nos interpela, cabe hacernos una serie de preguntas: ¿por qué esta es una queja recurrente de los adultos respecto de los niños? ¿Desatento a qué? ¿A quiénes? ¿Qué significa para un niño cuando le pedimos que preste atención? ¿Qué nos están queriendo decir los niños cuando no prestan atención? ¿Significa lo mismo para el chico que para el adulto? ¿Qué es lo que hace que consideremos a la distracción como un problema, un trastorno y hasta una enfermedad? ¿Pensamos lo mismo los padres, los docentes, los profesionales de la salud?
Ninguna pregunta puede ser respondida en una dirección única ni simple, ya que perderíamos de vista el contexto en el cual se generan. Por lo tanto pensemos en términos macrocontextuales. ¿Qué nos exige la sociedad hoy a los adultos? Entre otras cosas nos pasa que:
* los cambios son cada vez más acelerados, tanto en el saber científico como en el tecnológico, lo cual nos exige una atención abierta a la complejidad.
* vivimos atendiendo a varias cosas simultáneas: la casa, los hijos, el trabajo, el estudio, el cuidado de los padres. Hacemos varias cosas al mismo tiempo: comemos, miramos televisión, conversamos, al mismo tiempo que suena el celular, por ejemplo. Es decir necesitamos de una atención dispersa, para poder atender a esta multiplicidad de estímulos.

Cómo estudian
Si observamos cómo estudian los adolescentes veremos que pueden hacerlo mientras simultáneamente hay otros estímulos dentro del contexto. Aunque desde las normas prescriptas para un aprendizaje adecuado sigamos sugiriendo la disminución de los estímulos cuando se estudia.
Si tenemos en cuenta los ejemplos descriptos, veremos que es preciso reformular el concepto de prestar atención, tanto desde los espacios académicos como de los profesionales de salud. Además, en la actualidad ya no existen modalidades únicas tanto para el aprendizaje como para la ejecución de tareas; tampoco hay un solo modo de vincularse con los objetos de conocimientos y con las estrategias de producción de actos con significado.
El ritmo de los cambios nos exige actualización permanente tanto a padres y a docentes, respecto de cómo se construyen los conocimientos, de cómo aprendemos, y de cuando se configuran las dificultades para aprender. Un niño puede estar inquieto y no prestar atención por múltiples motivos, entre los cuales podemos sintetizar tres grandes cuestiones:
* Porque posee una inteligencia despierta, activa, cuestionadora y faltan respuestas a la misma en el medio familiar y/o escolar.
* Porque hace un llamado inconsciente de atención en relación a diferentes problemas de orden psicológico o psicopedagógico, que debería ser escuchado cuidadosamente.
* Porque presenta alguna patología orgánica no diagnosticada.

Operadores de cambio
Los docentes podemos ser operadores de cambio y facilitadores de aprendizajes autónomos cuando desempeñamos nuestra tarea, sin encasillar a los alumnos ni encerrarlos en rótulos ("hiperactivo", "desatento", "está en la luna", "no escucha", etcétera), pues de esta manera se aleja al niño/a no sólo de las posibilidades de un aprendizaje eficiente sino que irá disminuyendo paulatinamente su autoestima e interés por el conocimiento.
Hoy tenemos conocimientos por los avances en las investigaciones sobre "aprendizaje estratégico" de la enorme importancia de las creencias que los alumnos/as van construyendo a lo largo de su experiencia escolar acerca de los aprendizajes, el estudio, las formas de interpretar la tarea, las estrategias que se seleccionan para la resolución de problemas y los contextos en los que se generaron.
Por lo tanto cabe formularnos otras preguntas: ¿qué implicancias tiene para el alumno/a y el desarrollo de sus potencialidades el ser etiquetado como "hiperactivo", con o sin déficit atencional? ¿Qué estructuras se ponen en riesgo por desconocimiento de las necesidades específicas?
En lugar de plantearnos la hiperactividad como un síntoma, lo interpretamos como una oportunidad para la indagación acerca de los mensajes que el niño/a inquieto/a nos quiere transmitir. En realidad las técnicas de diagnóstico nos sirven a los profesionales de la salud para orientar a padres y docentes, acerca de las metodología más apropiadas para la facilitación de los aprendizajes académicos.

Atender las dificultades
Es preciso incorporar nuevas modalidades de enseñanza para contemplar las necesidades específicas de alumnos/as con hiperactividad (con o sin déficit atencional), prestar atención de parte de los adultos a las dificultades de niños/as y adolescentes para permanecer sentados, para atender en forma sostenida o para el control de la impulsividad.
El desarrollo de estrategias y programas de intervención a nivel escolar y familiar apuntan a mejorar la calidad de vida del niño/a y de su familia. Es decir, se trata de salir del concepto estigmatizador de "alumno problema" para pensar cuál es el problema que este niño/a tiene. Los problemas son algo para resolver y, por lo tanto, será cuestión de los adultos encontrarle la solución y no hacerle cargo al alumno/a discriminándolo.
El desafío del siglo XXI en la educación de las nuevas generaciones nos ubica en el pasaje de una sociedad de tutores, a una sociedad de "aprendices autónomos", de personas que aprenden a aprender, que saben acerca de la búsqueda de información y resuelven problemas. Este es el compromiso de la educación actual, flexible, que apunta al desarrollo de la persona, estratégica en su metodología e inclusiva en cuanto a la comprensión y aceptación de las diferencias y respetuosa de los derechos.
(*)Licenciada en fonoaudiología
(**) Psicóloga


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