Año CXXXIV
 Nº 49.048
Rosario,
martes  06 de
marzo de 2001
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El caso de Nuevo Alberdi
"Los que vieron morir a los dos presos no eran ni sus parientes ni vecinos"
La Justicia liberó a los policías que los balearon por la parcialidad de los testigos. Críticas de los familiares

Familiares de los presos que fueron abatidos por tres agentes del Comando Radioeléctrico en Nuevo Alberdi negaron que los testigos de la causa fueran familiares o vecinos. Esa es la razón por la cual la Sala II de la Cámara de Apelaciones de Rosario revocó el procesamiento de los policías, que quedaron en libertad el jueves pasado.
Eduardo Pablo Daniel Farías, de 29 años y José Darío Zauli, de 39, se evadieron del Hospital Eva Perón el 13 de junio pasado junto a Oscar Ramón Udi. Esa mismo día, sobre la medianoche, Farías y Zauli murieron bajo las balas policiales en un descampado cercano a una villa de Nuevo Alberdi, a pocas cuadras de la casa de los padres de Farías. A partir de ese momento, la versión policial quedó enfrentada a la que dieron los vecinos del descampado. Los uniformados aseguran que los presos murieron durante un tiroteo, pero los testigos de la persecución indican que Zauli y Farías se encontraban desarmados y que fueron fusilados luego de entregarse con las manos en alto.
Una docena de testimonios recogidos en el lugar por el juez de Instrucción Jorge Eldo Juárez constituyeron las pruebas para el procesamiento, dictado por el magistrado en septiembre pasado. A partir de la revocatoria de la Cámara la investigación volverá a Juárez, pero para un nuevo procesamiento el juez requeriría otras pruebas.
"Los testigos son la mejor garantía de cercanía y objetividad, porque hicieron declaraciones espontáneas y pudieron ver lo que ocurrió porque viven cerca del lugar donde ocurrieron los asesinatos", indicó Federico Garat, representante legal de las familias Zauli y Farías.
Margarita Maldonado y su esposo, Ramón Farías, conocieron a Lucía de Zauli al recurrir la Coordinadora de Trabajo Carcelario, organización no gubernamental de la que forman parte sus asesores legales, Garat y Carmen Maidagan. Ambas familias rescataron la investigación efectuada por el juez de Instrucción y se comprometieron en seguir apoyando la pesquisa, pero se manifestaron absolutamente en disconformidad con el dictamen de la Cámara, integrada por los jueces Juvencio Mestres, Ramón Teodoro Ríos y Atilio Pangia.
"Ese dictamen le dice a estos hombres que pueden seguir asesinando", señaló Maldonado.
Los padres de los hombres que murieron aseguran que ninguno de los testigos es familiar de ellos. La familia Farías indicó que vive a unas 8 cuadras del lugar en el que murió su hijo, pero que no tienen ninguna relación con los testigos que declararon en la investigación. Por su parte, Zauli señaló que vive en la zona sur de la ciudad, y que ninguno de los testigos conocía a su hijo.
"Las diferencias que hay en las declaraciones son las propias de testigos que se encontraban en distintos ángulos de visión", indicó Garat. "Lo realmente sospechoso sería que 12 testimonios coincidieran absolutamente en todos los detalles", sostuvo.
Por otra parte los padres señalaron que dos de los disparos que recibió Farías fueron efectuados desde atrás, e impactaron en la parte posterior del muslo y el brazo. Zauli recibió un proyectil desde atrás a la altura del cuello. Ambos hombres también tenían una herida de frente, a la altura de la tetilla izquierda. "Es llamativo que tres de los disparos se hayan hecho desde atrás y los dos que recibieron de frente hayan impactado en un lugar mortal", indicó Zauli.
Los familiares insistieron en que sus hijos fueron fusilados. "No hubo ningún tiroteo y eso quedó probado en la instrucción", apuntó la madre de Farías.


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