Año CXXXIV
 Nº 49.012
Rosario,
lunes  29 de
enero de 2001
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Reportaje
Lucrecia Martel: "Ser elitista es una actitud descomprometida"
La cineasta comenta "La ciénaga", el único filme latinoamericano en la muestra oficial de la Berlinale

Rodolfo Bella

La cineasta salteña Lucrecia Martel, directora de "La ciénaga", dijo que siente un "gran honor y una gran impresión" porque su filme haya sido seleccionado para la competencia oficial del Festival de Cine de Berlín que se realizará entre el 7 y el 18 de febrero próximo. El guión de "La ciénaga" fue galardonado en el Festival de Sundance y es el primer filme que llega a la sección oficial de esa competencia de categoría A después de 13 años -el último fue "La deuda interna", de Miguel Pereyra que en 1988 se llevó el Oso de Oro-, el único de Latinoamérica y uno de los dos de habla hispana. El otro es "You Are The One", del español José Luis Garci. "Es muy fuerte estar con una película mía en esa situación y todavía me resulta un poco inconcebible", dijo Martel a Escenario. El filme está protagonizado por Graciela Borges, Mercedes Morán, Juan Cruz Bordeu, Daniel Valenzuela y Martín Adjemián.
-Tu película es la única latinoamericana y una de las dos de habla hispana. ¿Sentís alguna responsabilidad especial por eso?
-No, la verdad que para nada. Ni tampoco una responsabilidad con respecto a Argentina en esos términos. Me parece que eso es otra cosa. Creo que es algo que pueda remarcar el festival, pero eso no me hace sentir más responsable.
-¿Y ser una de las tres mujeres que mostrarán su obra, entre las 24 películas en competencia?
-No, menos que menos. La única responsabilidad que tengo es con respecto a la seriedad y la honestidad con la que hice mi trabajo, pero nada más. Y nadie, ni antes ni mucho menos después, intentará que represente nada. Si no pasó antes, no veo porqué ahora. Por supuesto que siempre pasan estas cosas a nivel de la opinión pública, pero me parece que yo, o los otros directores, sólo tratamos de hacer honestamente nuestro trabajo. No creo en asumir roles épicos.
-¿Qué relación hay entre "La ciénaga" y tu trabajo anterior, el corto "Rey muerto"?
-La relación es bastante grande, porque el pueblo de "Rey Muerto" vuelve a aparecer en "La ciénaga", un lugar que en realidad no existe, sino que se llama Guachipa. "Rey Muerto" era un breve relato de una mujer que aparentemente se está yendo del pueblo y, finalmente, te das cuenta que sólo lleva las cosas del marido para que se vaya. En "La ciénaga", la relación se entabla entre dos familias.
-¿Cómo es la estructura dramática?
-La decisión narrativa fue inclinarme por un relato que no tuviese la estructura dramática clásica, sino que el crescendo se produjera por acumulación de elementos, y en general, este tipo de estructuras significa una acumulación de situaciones o circunstancias bastante poco relevantes. Esto es algo bastante común y una tendencia fuerte en el cine.
-¿Qué te impulsó a escribir el guión de "La ciénaga"?
-Estas actividades expresivas y que te exponen íntimamente, son en realidad fruto de una especie de necesidad de decir en voz alta algunas cosas que uno cree y que valen la pena ser dichas... aunque no siempre valen la pena. A veces uno está equivocado y el público lo demuestra claramente.
-¿Hay un componente existencialista en tu trabajo?
-Creo que en el trabajo de cualquiera hay un planteo existencialista porque a veces el trabajo de uno define el sentido de la vida de uno. Pero mi película no es un ensayo, aunque detrás de toda obra literaria o cinematográfica uno puede hacer una reflexión más profunda en esos términos.
-¿Es una película con color local?
-Cuando uno dice color local está pensando en algo medio folclórico y creo que la intención folclórica es más para un documental que para la ficción. Uno cuenta una historia que transcurre en una determinada geografía y que pertenece a un determinado nivel social. Si eso resulta en un color local puede ser, pero no es una intención de la película llevar al mundo el color local salteño.
-¿Qué habías hecho antes de "Rey muerto"?
-Antes hice algunos cortos, y entre "Rey muerto" y "La ciénaga" trabajé en "DNI", un programa televisivo de documentales, después hice "Magazine For Fai" donde hacía realización y dirección de exteriores. Además hice unos documentales para televisión sobre Silvina Ocampo y Encarnación Ezcurra, siempre con Lita Stantic como productora, que es la que produce "La ciénaga" junto a Cuatro Cabezas.
-¿Cómo llegaste a Sundance?
-Lita Stantic me preguntó si estaba con ganas de hacer algo. Le dije que tenía un guión y que lo había presentado varias veces en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) sin suerte. También había intentado sacar un crédito, pero me daban uno muy chico. Le dí el guión y me dijo que le gustaría hacerla. Se comprometió inmediatamente y se puso a trabajar. Ella me recomendó que mande el guión a Sundance, lo que fue algo bastante costoso.
-¿Cuál es el premio?
-Sundance hace tratos con grandes cadenas extranjeras, en este caso la japonesa NHKE. El premio es una preventa que se le hace a esa cadena. Ellos te dan un cheque de 10 mil dólares para empezar a gestionar los pasos previos y conseguir el dinero con el que vas a filmar. Cuando la película está terminada, aseguran que te dan el dinero de esa venta anticipada que es el premio. Eso da bastante tranquilidad. Lo que hacen ellos es mucho bombo y eso facilita mucho las cosas. También hay una fantasía sobre que si el Sundance puso sus ojos sobre vos podés ser un producto comercial y creo que no es tan real.
-¿Te interesa el aspecto comercial?
-Sí, por dos cosas: uno pasa entre dos y tres años dedicándose a la película y en ese tiempo es muy difícil generar otros recursos para sobrevivir. Además el éxito comercial tiene que ver con que vaya público. En esta actividad el pacto que uno hace es por un deseo de comunicación y la intención primera de uno no es ser elitista. Creo que serlo, en algún punto, es una actitud descomprometida.
-¿Qué expectativas tenés sobre tu recorrido internacional?
-Estar en un festival de categoría A en competencia es estar en una situación de exposición muy grande. Esto derivará en que muchos curadores de festivales la vean y seguramente surgirán invitaciones.
-¿Cuál es el sello distintivo de tu trabajo?
-Creo que debe haber alguna marca porque el tipo de cosas que me interesan son más o menos siempre las mismas, pero no es fácil para mí determinarlo.
-¿Admirás a alguien especialmente?
-Como parte de toda esta generación, bastante bastarda en cuanto a gusto cinematográfico, admiro cosas bastante diversas: me encanta el cine de acción al estilo John Woo y perezco de felicidad con Bergman. De los nacionales me impactó mucho Leonardo Favio, que tiene cosas imborrables, y un riesgo y una falta de pudor tipo clase media que es bárbaro. Quizás porque su extracción no fue clase media y tuvo esa suerte.
-¿Cuál es el desafío para el futuro?
-No siento que llegué a ningún nivel en particular. Sí creo es que es tremendamente difícil en este país generar una obra y una obra no se hace con una película, sino desarrollando, precisamente, una obra, que es algo más que una película. Me gustaría tener esa oportunidad. No sé si es exactamente el cine lo que me interesa, pero me gustaría poder avanzar en la reflexión en la que ahora estoy y que me hizo llegar a este punto.



Martel se siente honrada por la nominación de su película.
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