Año 49.007
 Nº CXXXIV
Rosario,
miércoles  24 de
enero de 2001
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Reportaje/ Diego Garibotti
El Winner de "Expedición Robinson" debutará el viernes como actor de la tira "Ilusiones"

Marcelo Menichetti

Diego Garibotti, conocido popularmente como el Winner de "Expedición Robinson", acaba de cumplir 30 años y se dispone a debutar como actor en "Ilusiones", el programa televisivo de Pol-ka que inauguró la temporada 2001. Luego de una vida dedicada a las relaciones públicas y los deportes extremos y tras la experiencia en la isla caribeña, el futuro galán decidió dar un giro a su vida y abandonar los aviones y los planes sobre el futuro para dedicarse a ser feliz aquí y ahora.
"Hay dos cosas que aprendí en la isla: una es no pensar tanto en el futuro y vivir el presente, ser feliz ahora, y la otra, no hacer lo que las personas esperan de mí, sino lo que siento", afirmó Garibotti en el comienzo de un diálogo que mantuvo con Escenario en un tórrido mediodía de enero.
Acaparando miradas femeninas, el futuro actor no se mostró incómodo con su nuevo rol y deslizó algunas confesiones sobre el exitoso programa que le dio el pasaporte a la fama y a las posibilidades futuras que se presentan en su nuevo camino como actor de televisión a partir del viernes próximo.
-¿Debutar en "Ilusiones" no le parece un gran riesgo?
-Lógicamente no voy a hacer un protagónico sino un papel secundario. Tengo que empezar de a poco, seguir estudiando teatro y con humildad ir aprendiendo. Tengo la suerte de que la gente con la que me estoy cruzando me trata muy bien, tienen muy buena onda y yo trato de escuchar y de aprender. Adrián Suar es alguien muy importante que me da la posibilidad de aparecer y yo estoy muy agradecido por esto. Espero poder devolverle, de alguna manera, por la oportunidad que me está dando.
-Pero ésta no es su primera experiencia en la televisión.
-No, A los 17 años participé en "Clave de sol" en algunos capítulos pero después lo dejé.
-¿Qué hará si la crítica es dura con usted?
-Hay algo que yo aprendí en la isla: una cosa es no pensar tanto en el futuro y vivir el presente, ser feliz ahora, y la otra, no hacer lo que las personas esperan de mí sino hacer lo que siento que es lo correcto. Si las críticas me dan duro trataré de cambiar, amoldarme e ir aprendiendo. Si son coherentes voy a tratar de cambiar; si no son coherentes seguiré con mi estilo de vida.
-¿Piensa que los seleccionadores de "Expedición Robinson" se fijaron en el aspecto físico para elegir a los participantes?
-Creo que sí, que fueron buscando diferentes perfiles físicos e intelectuales de las personas. Así armaron un conjunto. Creo que me seleccionaron porque vieron el deseo que yo tenía de concretar ese sueño. Creo que lo que más ayudó para mi elección fue mi deseo concreto de querer vivir esa experiencia.
-Usted trabajó en relaciones públicas, ¿en ese puesto se valora exclusivamente el aspecto personal o se les exige alguna otra aptitud?
-Bueno, un poco por eso tomé la decisión de irme a una isla desierta, porque vivía en un mundo demasiado superficial, que quizá no era la realidad que todos vivimos. Quería escaparme y ordenar un poco mi vida y encontrar un camino. Siempre me gustó el contacto con la naturaleza y ser actor de la vida. Siempre digo que a la vida quiero vivirla y no ser un espectador y verla pasar. Quiero hacer cosas que me motiven, que me hagan sentir útil, por eso siempre estoy buscando cosas diferentes.
-¿En la sociedad de "Expedición Robinson" sintió que su personalidad producía el mismo efecto que en nuestra sociedad?
-Creo que las características de uno se transmiten a cualquier situación de la vida. Estés en una ciudad o en una selva, tus características las perciben las personas que tenés al lado. Quizá cada uno llevó los mismos roles que tenía en la ciudad.
-En ese tipo de programas no podía participar una persona con un trabajo estable, ¿era una propuesta para nenes bien y para tipos jugados?
-No, la propuesta iba dirigida a personas que realmente querían vivir esa experiencia. De hecho hubo participantes casados, con hijos, con trabajos que no podían dejar. Yo tenía un trabajo y tuve que renunciar para poder ir a esa isla. Entonces era una propuesta para cualquier persona que quisiera vivirla. Hubo gente con diferentes perfiles sociales, diferentes niveles culturales. Era para cualquier que buscara esto como una experiencia y no para conseguir algo posterior.
-Entre los que llegaron a las etapas finales usted fue conocido porque perdió, ¿qué significa perder?
-Bueno, yo en un momento en la isla dije que me sentía un ganador. Un poco por eso me dicen Winner, porque saco lo positivo de cualquier experiencia, incluso de las negativas o malas. El hecho de haber perdido, de haberme ido de la isla aunque yo no quisiera, tuvo algo positivo y yo me siento ganador por eso. Cuando yo me voy digo: "Espero que triunfe el bien sobre el mal", fue una expresión un poco producto de la calentura.
-¿En ese momento se consideraba del lado del bien?
-Todos tenemos en nuestro interior el bien y el mal. Estaba un poco caliente en ese momento y para no putear dije eso. Pero en el último programa, cuando fui a votar, dije: "Gane quien gane, ya ganó el bien porque nos dejó una enseñanza a todos". Lo que sucedió fue lo mejor que pudo haber pasado. Lo que pasó con Picky, con Adrián, que haya ganado Sebastián. Para mí era el más indicado porque él vivía esa experiencia con felicidad plena, permanentemente. Cuando hacemos las cosas con felicidad nos salen bien y las disfrutamos. Un poco me siento ganador por eso, porque trato de sacarle lo bueno a cualquier experiencia.
-¿Piensa que el premio de 100 mil dólares era más importante que las posibilidades de trabajo que tiene ahora en la televisión?
-Cuando yo fui a hacer esta experiencia renuncié a mi trabajo, pero no fui para ganarme los 100 mil dólares, sino para buscar algo personal. No te voy a decir que, cuando estaba en las últimas instancias no quería ganar las 100 lucas; eso era algo lógico. Todo lo que está sucediendo ahora, después de la isla, es consecuencia de algo que yo no había planificado pero me gusta y por eso lo tomo. Estudié durante cinco años teatro y lo tenía como hobby. Tenía una buena carrera laboral, me recibí y eso me separó de mi hobby. Ahora sin querer vuelvo a estar en este medio y me siento cómodo, feliz, libre y lo que está sucediendo me parece lo mejor para mí en este momento.
-En las instancias finales en la isla hubo llamativas actitudes de los participantes, como los casos de Picky, Sebastián y Adrián. ¿Lo sorprendieron?
-Sí, nos sorprendieron a todos igual. La verdad es que Sebastián y Picky nos dieron una enseñanza de vida a todos, por eso creo que nos sentimos tan bien cuando vimos ese programa. Yo no lo esperaba, pero Adrián es una persona que aprendió y cambió mucho y también él nos dejó una enseñanza.
-¿Piensa que valió la pena la exposición de la intimidad a la que se vieron sometidos los participantes de "Expedición Robinson"?
-Era una vida normal y llegó un momento en que nos acostumbramos tanto a vivir con las cámaras que ya no nos dábamos cuenta que estaban allí. A veces hablábamos en la intimidad y nos decíamos que no teníamos noción de que nos iban a ver millones de personas lo que estábamos haciendo y cuando volvamos a la civilización la gente nos va a conocer tal cual somos, jamás tratamos de hacer un personaje, al menos yo soy tal cual me vio la gente.
-¿Cómo son sus relaciones con la gente hoy?
-Estoy muy sorprendido y muy contento porque desde un chico de 5 años hasta una señora de 65 me vienen a contar lo lindo que vivieron con esa experiencia. Las diferentes edades y tanto hombres como mujeres, tienen muy buena onda conmigo y eso me pone muy contento, poder haber llegado a diferentes niveles sociales y culturales. Eso me pone muy bien.
-Usted renunció a un muy buen trabajo pero no ganó el premio, ¿qué réditos económicos le dejó esta experiencia?
-Ahora no tengo ningún rédito económico y estoy tratando de insertarme laboralmente en el mundo del espectáculo. Pero nunca busqué el rédito económico, siempre traté de sentirme bien con lo que estaba haciendo. Gracia a Dios tengo unos ahorros y un respaldo con el que puedo sobrevivir un tiempo sin trabajar. Ya hace ocho meses que estoy sin trabajar, así que en realidad necesitaría empezar a hacer algo ahora.



"No fui a la isla para ganarme los cien mil pesos, sino para buscar algo personal", afirma Diego.
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