Año CXXXIV
 Nº 48.992
Rosario,
miércoles  10 de
enero de 2001
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Jóvenes sin gérmenes

El primer estudio que examinó jóvenes argentinos sin síntomas para ver si eran portadores de clamidia (un germen peligroso de transmisión sexual) arrojó resultados sorprendentes: ninguna de las 204 muestras de orina analizadas (166 perteneciente a mujeres y 38 a varones) mostró evidencias de la infección.
En otras partes del mundo, la proporción de afectados en este grupo de población es del 6 al 12%. Pero aquí los investigadores lo atribuyen en parte a que el 85% de los encuestados declaró haber tenido ninguna o una sola pareja sexual -y no más- durante el año precedente.
El trabajo fue realizado con alumnos de cuarto año de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, cuya edad promedio es de 22 años. Todos llenaron en forma voluntaria un cuestionario anónimo sobre hábitos sexuales y entregaron un frasco con la primera orina de la mañana.
Esperábamos encontrar por lo menos el 1 ó 2% de jóvenes infectados, confía el líder del estudio, Marcelo Rodríguez Fermepin, de la cátedra de Microbiología de esa casa de estudios. Hicimos el análisis con dos métodos distintos y ninguna muestra dio positivo (con rastros del germen). Esto sería en principio una buena noticia: la clamidia se considera mundialmente el microorganismo más veces involucrado en enfermedades de transmisión sexual.
Lo malo es que a partir de este estudio se pueda inferir que la clamidia no es relevante entre los jóvenes argentinos, cuando todas las evidencias recogidas en otros países muestran la contrario. Ahora vamos a intentar repetir el estudio en adolescentes de escuelas secundarias, destaca Rodríguez Fermepin.
Tal vez los resultados también serían diferentes si se examinara la población universitaria de otras carreras o menos conservadoras.

Protección y tratamientos
Alrededor del 75% de los casos de infección por clamidia en mujeres (y el 50% en hombres) no presenta síntomas, pero otras veces puede producir ardor al orinar, dolor durante o después del coito, inflamación del cuello uterino o secreciones en el pene. Un estudio en Buenos Aires mostró que la bacteria también está en el 2,4% de los hombres y el 0,9% de las mujeres que consultan por infertilidad.
El especialista agrega que es más posible que se encuentre la bacteria en adolescentes poco después del debut, cuando son más inexpertos, y en jóvenes con mayor cantidad de parejas sexuales que la estudiada.
Otro aspecto preocupante de la investigación es que cerca de la mitad de los jóvenes encuestados no usaban el preservativo en forma regular. La abstinencia o monogamia predominante en este grupo puede haber protegido de las clamidias, pero, por ejemplo, el 40% de quienes tenían relaciones anales no los usaban nunca, cuando se conoce que esa vía está asociado a un mayor riesgo de transmisión de infecciones como el HIV/sida.
¿Qué se puede esperar en personas con menor preparación o de otros segmentos sociales menos favorecidos?, se interroga Rodríguez Fermepin. El condón es hasta ahora el método más efectivo para prevenir el contagio de clamidias.
Una vez que se identifica la infección, un breve tratamiento con antibióticos por vía oral -tetraciclinas o macrólidos- resuelve el problema en la enorme mayoría de los casos.
Matías Loewy


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