Año CXXXIV
 Nº 48.945
Rosario,
miércoles  22 de
noviembre de 2000
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Bondesío dice que descubrió otra estafa por 500 mil pesos

El interventor de la Caja de Jubilaciones de Santa Fe, Fernando Bondesío, afirmó que detectó nuevas estafas al Estado por más de medio millón de pesos mediante la utilización del nombre de varios jubilados fallecidos que no fueron retirados del padrón apenas se produjo la muerte.
Bondesío precisó, incluso, que hubo un caso en que una pensionada falleció en 1978 y los haberes se pagaron indebidamente durante 19 años, ya que fue dada de baja recién en 1997. Así, se perdieron 270 mil pesos, dijo.
Después el interventor mencionó otra estafa con el nombre de otra pensionada muerta en 1990 y sacada de los registros de la Caja recién en 1999, con lo cual se estafó a la administración pública durante nueve años completos y consecutivos en una suma que supera los 240 mil pesos.
La Capital pudo saber que en este caso la Caja hizo la denuncia ante el Juzgado de Instrucción Nº11 de Rosario, a cargo del doctor Carlos Triglia. Se trata de la segunda denuncia en Tribunales en el curso de dos meses, ya que la primera fue radicada ante el juez Carlos Carbone (Instrucción 9ª) cuando Bondesío alertó sobre una estafa de 11 millones de pesos contra el Estado santafesino cobrados -aparentemente- en el antiguo Banco Provincial con el recibo de una jubilada muerta.
Esta versión fue desestimada a los pocos días por ex funcionarios del banco, ya que nunca esa suma podría haberse retirado por ventanilla y -según dijeron- menos en diciembre de 1992, con el banco prácticamente fundido.
Aldo Marelli, presidente del Banco por esos días, y Eber Fior, antiguo director de la Caja, creyeron que Bondesío cometió un blooper y confundió 11 millones con 1.100 pesos que estaban expresados en la antigua moneda, australes, previos a la convertibilidad.
Ayer, en el juzgado de Carbone, fuentes responsables dijeron que la investigación sigue en base a documentación retirada del Ente Residual del Banco de Santa Fe, donde los cheques pagados quedaron microfilmados. Los resultados estarán para las próximas semanas.
Bondesío, que ayer estuvo en Rosario, consideró que en la Caja había gente que actuaba con total impunidad. En estos casos de estafa no existían apoderados, cobraba cualquiera, no se contaba con certificado de supervivencia, que es el requisito imprescindible para que cobre otra persona que no sea el beneficiario. Más aún, todos los recibos tenían firmas distintas, aseguró.
Con todos los casos que descubrimos, se pensaría que este tipo de noticias deberían estar acabándose, pero la bajeza de robar a los muertos parece una historia sin fin. Queremos que los autores reparen al sistema jubilatorio lo que robaron, y que esa tarea la lleven de por vida, concluyó el interventor.


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